
Hay momentos en que todo se alborota
y la calma, como arena entre los dedos,
se nos marcha, sonriendo desde lejos,
y nos deja la mirada confundida
y el confuso corazón en la estacada.
Hay momentos en que tocamos el cielo
con la osada valentía de los locos
y nos damos cuenta de que todo es poco,
de que somos mucho mas que una palabra,
mas que un eco, mas que piel, mas que amargura,
que no cabe en una vida la ternura
que nos brota y que seguimos ocultando.
Hay momentos en que todo se alborota,
se nos mezcla la alegría con el miedo
y rompemos cada regla de este juego,
nos bebemos nuestra sangre gota a gota
y brindamos otra vez por la derrota,
naufragando como hojas en el viento.
y la calma, como arena entre los dedos,
se nos marcha, sonriendo desde lejos,
y nos deja la mirada confundida
y el confuso corazón en la estacada.
Hay momentos en que tocamos el cielo
con la osada valentía de los locos
y nos damos cuenta de que todo es poco,
de que somos mucho mas que una palabra,
mas que un eco, mas que piel, mas que amargura,
que no cabe en una vida la ternura
que nos brota y que seguimos ocultando.
Hay momentos en que todo se alborota,
se nos mezcla la alegría con el miedo
y rompemos cada regla de este juego,
nos bebemos nuestra sangre gota a gota
y brindamos otra vez por la derrota,
naufragando como hojas en el viento.


















