lunes, 23 de marzo de 2009

Hay momentos


Hay momentos en que todo se alborota
y la calma, como arena entre los dedos,
se nos marcha, sonriendo desde lejos,
y nos deja la mirada confundida
y el confuso corazón en la estacada.
Hay momentos en que tocamos el cielo
con la osada valentía de los locos
y nos damos cuenta de que todo es poco,
de que somos mucho mas que una palabra,
mas que un eco, mas que piel, mas que amargura,
que no cabe en una vida la ternura
que nos brota y que seguimos ocultando.
Hay momentos en que todo se alborota,
se nos mezcla la alegría con el miedo
y rompemos cada regla de este juego,
nos bebemos nuestra sangre gota a gota
y brindamos otra vez por la derrota,
naufragando como hojas en el viento.


sábado, 21 de marzo de 2009

Ahora


Me has enseñado a respirar
Juan Gelman

Porque ahora paso mi mano sobre el envés de las hojas y sé leer su alfabeto
y si cierro los ojos oigo correr un río y es tu voz que despierta
porque mi cuerpo comienza ahora en ti y acaba más allá de la lluvia
donde alcanzan tus brazos y el miedo acuartelado no vigila
y sé llamar las cosas
de modo que éstas salten se desnuden
y todo sea reciente
para mis ojos que aman en tus ojos
porque en mi llanto crecen blandas plantas carnívoras
y mi sangre palpita como una iguana abierta
porque ahora mi cuerpo recupera sus partes
y nace una piel nueva que derrota el verano
porque me has enseñado a respirar.

Piedad Bonnett

viernes, 13 de marzo de 2009

Platero


Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel...
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra... Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
— Tiene acero...
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.


Platero y yo (Juan Ramón Jiménez)

lunes, 9 de marzo de 2009

Soneto 1




Hasta cuando podré tener cerrada
esta puerta de ruidos y de abismo,
esta idea de estar sobre lo mismo,
esta insomne e inquieta madrugada.



Hasta donde podré llegar mañana
si me sigo enredando en el camino,
si me pierdo, me encuentro, me extravío,
y mi paz se escapó por la ventana.



Donde compro un porvenir sin grietas,
como encuentro refugio en la tormenta
que me invade y espanta a los gorriones.



Cuando voy a encontrar una respuesta
que me deje, por fin, el alma quieta,
una crema que cure corazones.




sábado, 28 de febrero de 2009

Algún día encontraré una palabra...


Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.
Hallaré una palabra

que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía
y no se detendrá ni cuando mueras.


Roberto Juarroz

miércoles, 25 de febrero de 2009

No pido nada


No pido nada que ya no sea mío.
No quiero nada que no me pertenezca.
Si me decido y me bebo los mares,
sólo es mi llanto lo que me estoy bebiendo.
Soy la tormenta y el resto del naufragio.
No quiero nada que ya no sea mío;
si quemo el tiempo, mi tiempo estoy quemando.
Es mi montaña, porque soy quien la mira.
Es mi silencio, porque me estoy callando.
No pido nada que no me pertenezca.
La luz es mía, la tengo y la regalo.

.




jueves, 19 de febrero de 2009

Happy new year


Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar en tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas. Entonces
la tramo en aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo, como
si de ello dependiera
muchísimo el mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.


Julio Cortázar del libro "Salvo el crepúsculo"



viernes, 13 de febrero de 2009

Tú duermes



Tú duermes, ya lo sé.

Te estoy velando.

No importa que estés lejos,

que no escuche tu cadencia en la sombra;

no importa que no pueda

pasar mi mano sobre tu cabeza,

tus sienes y tus hombros.

Yo estoy velando, siempre.

No importa que no pueda acurrucarme

para que tú me envuelvas sin saberlo,

para que tú me abraces sin sentirlo,

para que me retengas

mientras yo tiemblo y digo simplemente

palabras que no escuchas.

Yo puedo estar tan lejos

pero sigo velando cuando duermes.

(Julia Prilutzky)

sábado, 7 de febrero de 2009

Campo de batalla


Nace en las ingles un calor callado,

como un rumor de espuma silencioso.

Su dura mimbre el tulipán precioso

dobla sin agua, vivo y agotado.

Crece en la sangre un desasosegado,

urgente pensamiento belicoso.

La exhausta flor perdida en su reposo

rompe su sueño en la raíz mojado.

Salta la tierra y de su entraña pierde

savia, veneno y alameda verde.

Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.

La vida hiende vida en plena vida.

Y aunque la muerte gane la partida,

todo es un campo alegre de batalla.


Rafael Alberti

viernes, 6 de febrero de 2009

Soneto del caminante




No despiertes jamás para vivir tu sueño
porque el sueño es un viaje más allá del olvido.
Tu pie siempre es más firme después de haber caído.
Sólo es grande en la vida quien sabe ser pequeño.




El amor llega y pasa como un dolor risueño,
como una rama seca donde retoña un nido.
Sólo tiene algo suyo quien todo lo ha perdido.
Nadie es dueño de nada sin ser su propio dueño.




La vida será tuya si sabes que es ajena,
que es igual ser montaña que ser grano de arena,
pues la calma del justo vence el furor del bravo.




Y aprende que el camino nace del caminante,
pues, por más que ambiciones, humilde o arrogante,
sólo has de ser el dueño de lo que eres esclavo.






José Angel Buesa ( Poeta Cubano )


sábado, 31 de enero de 2009

Digo tu nombre


Digo tu nombre abierto para el mío,
me ciño con tu nombre, penetro por tu nombre,
me reposo en tu nombre, lo repito
en mi vocabulario de quererte,
y repetir tu nombre,
modelarlo con voz de amorosa costumbre,
es recoger palabras de sonrisa,
es recibir palabras de colores,
es aceptar palabras de flor nueva,
de complacencia,
y prosigo en tu nombre
en donde todo es bueno y es de amor,
en donde abro ventanas de buen tiempo
y de noches desnudas para vivir en ti.
Tu nombre es de piel tibia y pensamiento claro.
Yo persisto en tu nombre. Soy tu nombre.


ENRIQUE BADOSA ( España, 1927 )

lunes, 19 de enero de 2009

A mis perros (los q tuve)


Mi Nana tiene orejas que apuntan a la luna.
Tierna y autoritaria. Corcel para los niños.
Su cuerpo es de canela mezclada con azúcar.
Potencia tan sumisa, me desborda y desarma.
Llora en gemidos quedos, si clama su tristeza.
Desde lejos me manda su amor a lametazos.
Es feliz si permito que se me ponga encima.
Me abruma su querencia constante hacia mi mano.


Mi Zorba está ocupado en mil cosas urgentes.
Atesora pedruscos cual si fueran diamantes.
Nervioso y complaciente, paciente y decidido,
pelo oscuro ondulado, suavecito y brillante.
Tiene de miel los ojos, por color y dulzura
y la mirada intensa, tranquila, interrogante.
Me quiere por derecho, muy fuerte y a empujones.
Su voz es el ladrido del coro de la noche.


Mi Bambú es delgadita, lo mismo que su nombre,
un junco de vainilla, alegre y pizpireta.
Está algo consentida, nos salió respondona
y muy alto nos dice su risa o su protesta.
Se acomoda, si puede, al calor del regazo
y se duerme tranquila aunque allí ya no quepa.
Qué bobita es a veces, eterna cachorrilla,
aprendiz de sus padres, ser de genes confusos.


Mis perros son la parte final de mi universo,
son la caricia misma, el amor más rendido.
Cada cual diferente, pero igual de entregado;
son la misma nobleza, son querer por instinto.
Mis tres perros son perros, nada más. Nada menos.
Bienvenida, gran fiesta al entrar a la casa,
asomados tristones mirando, si me alejo.
Son tres vidas que pasan al compás de la mía,
son amigos conmigo, son viento compañero.

miércoles, 14 de enero de 2009

Buenas noticias


Ya está, lo han quitado del todo. No hay ramificaciones, el tumor se quedó en el hospital. Tenemos moratoria para seguir viviendo, para seguir soñando, para seguir amando. Es el momento de agradecer, de agradecer profunda y sonceramente cada palabra de ánimo, cada broma y cada experiencia compartida; agradecer a la gente la solidaridad, la ternura y la esperanza; agradecer a Dios el alivio y la enseñanza q he sacado de todo esto.

Pues nada, a seguir. Siempre a seguir.

Gracias.

martes, 6 de enero de 2009

Noche de Reyes


Diego, Diana, despertaos,
que acabo de ver pasar
volando, a los Reyes Magos.

En una bruma de estrellas
sobre camellos alados
acabo de ver pasar,
volando, a los Reyes Magos.

Iban soltando chispitas,
se les veía cansados...
Llevaban en un paquete
mi corazón de seis años.

¿Qué nos dejarán los Reyes,
qué nos traerán éste año?
Vosotros tendréis juguetes.
Vosotros sois mi regalo.

Diego, Diana, despertaos;
que acabo de ver pasar,
con mis ojitos de niña,
volando, a los Reyes Magos.

jueves, 1 de enero de 2009

Dunblane



Pese a que la tarde
ya no venga a morir en tus ojos,
y tus tiernas palabras
ya no me abriguen en la oscuridad.
Pese a que te hayas marchado,
hálito infantil,
en un reguero de sangre que
no debió ser tuyo,
pese a que ya no llenes tu pequeño
hueco en la habitación,
y tu alegría no nos inunde
sobre el mantel,
sé que cada noche me aguardas
-sobre la colcha impecable-
y escuchas
hasta que duermes,
las historias que susurro a tus oídos.


Emilio José Isidro Babiano