En plena cuarta ola de calor, empieza agosto. Las mieses, como rubias cabelleras al viento, me sugieren el miedo a que puedan arder. Todo es incendio, ahora. Fuego negligente, fuego provocado, fuego devastador. Y el otro. El de una gente malnacida, ladrona y embustera que trata de tumbar un Gobierno que, si bien no es perfecto, es mucho mejor que la manga de malparidos que conspiran y nos machacan la vida con sus intrigas. Así comienza agosto.
sábado, 1 de agosto de 2026
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