sábado, 31 de diciembre de 2016

Adiós






Muy poquito falta para que se termine este año. Y yo ya iba teniendo ganas, la verdad.
No lo acabo bien. Esta mañana ha fallecido Isabel María y tengo una penica que no se me va. Soporto una medio gripe que me deja cansada por los rincones, debilucha.
Ha sido un año de trabajo, de esfuerzo. También de logros. De sensaciones. De intensa vida. De conseguir cosas por mi misma, como viene siendo lo habitual, sí, pero no por eso menos gratificante.
Mucha gente me ha tendido su mano. Soy tan afortunada en eso que me maravillo de la generosidad de mis amigos, los de siempre y los nuevos. Este año tampoco me ha faltado un abrazo, la ayuda con la taladradora o los cables, o esa salida a un café o al cine que me rescata de la rutina.
Mi familia siempre está ahí, presente. Y crece en su habitación de agua otra personita que me continúa, y cuya cara podremos ver cuando acabe la primavera.
Siempre tanto que agradecer… por la gente que vino a mi vida, me hizo feliz, y se fué. Por la que se queda y le da fundamento a las cosas. Por cada atardecer que veo, desde mi ventana, sobre los tejados de mi barrio. Por la luz, la hierba, la música,  la lluvia, la vida. Por haber podido tachar dos de mi lista de deseos.
No ha sido un mal año, aunque se acabe un poco regulero. Con un abrazo te despido, 2016. Gracias por lo mucho que me has dado. Adiós.

viernes, 30 de diciembre de 2016

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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Se está apagando



Esto ya se sabía.
Noventa años a la espalda son muchos años.
Que ya ha vivido su vida, que así ya no es una carga para su hija (que la adora), que tenemos fecha de caducidad.
Todo eso lo sé. Isabel María agoniza en la cama de un hospital. No en su camita, la que la acunó durante tantos años, ni rodeada de la gente que la queremos. No. Tiene que ser en la inhóspita asepsia de un puto hospital.
Estoy tan triste, tan enfadada, que ni veo las letras que escribo. No paro de llorar. Y no me lo puedo permitir, porque hay otra personita que me espera y a la que debo mi mejor sonrisa. Mientras Isabel se apaga, tomaré la mano de Elvira y trataré de que sea feliz, porque esa es mi labor.
Maldito día y maldita Navidad. 
Esto empieza a superarme.
Isabel se va y yo no le puedo cantar lo de los elefantes que se balanceaban, no le diré mas que primero comemos y luego hablamos, lo guapa que está con ese pelo cortito.
Estoy muy triste. Se me han salido las grapas del corazón.
Pero Elvira no lo va a notar.

martes, 27 de diciembre de 2016

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lunes, 26 de diciembre de 2016

Julie Fowlis - Blackbird (Lon-dubh)





Sobre un cielo azul, claro, jirones de nubes rosadas.
Amanece otro hermoso día que yo bendigo y agradezco.
Siguen los dias, sigue la vida.
Me acabo de enterar de la muerte del icono del pop George Michael . También ha fallecido el director de cine Eliseo Subiela, que hizo unas pelis maravillosas.
Cada minuto es un regalo. Y cómo desperdiciamos el tiempo...

Celebremos la vida. Vivámosla, por favor, a grandes tragos y sin moderación.
Hoy es un regalo, por eso se llama presente.

domingo, 25 de diciembre de 2016

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sábado, 24 de diciembre de 2016

Brinda


viernes, 23 de diciembre de 2016

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"En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente"


Khalil Gibran

jueves, 22 de diciembre de 2016

Alfil a reina cuatro

(Foto de Teresa Salvador)



Ceder a lo leve
de un beso
la boca.
Buscar con la yemas cierta latitud.
Multiplicarnos. Ti x yo=¿Mmmm?

Sin planes de vuelo ni mapas ni imperdibles.
Sin pajares ni perdices ni cuándo te vas a afeitar.
Sin hoys te quiero más que ayeres ni me mueros ni ya sabes.
Sólo el caos en un plato, un cuchillo, un tenedor, la luz bajita y
que crucen de un soplo la casa las hojas de otro otoño.

Billy MacGregor

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Hay días asi

(Foto de Pedro Sabalete)



Cuaderno de bitácora:
El día ha amanecido muy frío. He tenido que rascar el hielo del coche. El sol quiere salir, pero apenas lo consigue.
Desde primera hora del día noto como un goteo (cloc, cloc, cloc) dentro del corazón. No me ha impedido ir de compras ni hacerme un regalo, pero molesta y mucho. Tengo una desolación de color blanco creciendo dentro.
No ayuda la sofocante atmósfera navideña. Seamos felices por decreto ley, bondadosos y tiernos hasta el día seis de enero. Luego ya tenemos licencia para seguir con nuestras vidas y miserias cotidianas, porque tenemos todo un año para eso.
Hay días que amanecen así, como el de hoy. Grises, apagados, pensativos, desmotivados. Otros brillan como fuegos artificiales, como bengalas en la noche, es cierto. Pero hoy no.

Todo pasa. Esto también pasará. 

martes, 20 de diciembre de 2016

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lunes, 19 de diciembre de 2016

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domingo, 18 de diciembre de 2016

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sábado, 17 de diciembre de 2016

The First Noel – Pentatonix




Sus voces solamente.
Esto me reconcilia un poco con la Navidad.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Pequeños cuentos urbanos




Ella sintió una repentina molestia en su ojo derecho, como si se hubiera metido una pestaña. Se paró, se quitó las gafas e intentó quitar lo que fuera que estorbaba. Entonces él se dio cuenta y se acercó. Miró, no vió nada dentro del ojo y sopló despacito, con cuidado, con ternura, con confianza. Inmediatamente, ella se sintió mejor, mientras desde cientos de ventanas enmarcadas las miradas de los lienzos los seguían.
………………………………………….

En una placita del viejo Madrid, con el aire oliendo a lluvia y el suelo encharcado, un bocadillo de calamares es el mejor de los manjares. Los gorriones acuden presurosos a recoger las miguitas. El tiempo deja de tener importancia, todo se relentiza salvo ese momento. Y recuerdas una canción del maestro Serrat: “que no hay q confundir valor y precio, que un manjar puede ser cualquier bocado si el horizonte es luz y el mundo un beso”.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

martes, 13 de diciembre de 2016

Hasta yo tengo ojos en la cara



¿Quieres que te coja en volandas y te tire a la cama y me convierta en tigre?
No puedo. Pesas setenta y nueve kilos.
Pero te amo-más adelante te diré por qué-,
y sé hacer otras cosas, muy guarras.
¿Quieres que no deje sueltos mis demonios por la casa?
Te dije que tenía mascotas.
Acércate. No muerden. ¿Ves? Mira cómo mueven el rabo.
Soy más desagradable que el abuelo de Heidi.
Pero me quieres. ¿Qué culpa tengo yo?
Tampoco sigues la dieta a rajatabla.
Te he visto comer chocolate a escondidas como una puta rata.
Y ahora como había prometido
-espera...
(tiro en la cabeza)-, paso a enumerar los motivos:
Te quiero porque eres el Santo Grial.
Porque te gusta cuando hago lentejas.
Porque siempre caes de canto.
Porque soy tu aguja del pajar. No sé qué coño significa eso.
Porque todo lo demuestras andando.
Porque nunca te callas.
Porque me escupes en la cara.
Porque sabes que soy tonto. Porque te aguantas.
Porque ves películas conmigo debajo de una manta.
Porque me compras calzoncillos.
Porque lloras. Por mi culpa.
Porque te ríes. Por mi culpa.
Porque nunca te rindes. Creo,
que
por eso aún seguimos vivos.

Billy MacGregor

lunes, 12 de diciembre de 2016

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domingo, 11 de diciembre de 2016

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sábado, 10 de diciembre de 2016

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(Foto de Teresa Salvador)




Todo lo que tengo que hacer
es respirar.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Erase una vez una princesa





Erase una vez una princesa
que tenía una torre como casa
una espina abrigándole los huesos
y el partido corazón lleno de grapas.
La princesa era fuerte y valerosa
y bajaba a menudo de la torre
respiraba su miedo, lo asumía
y se encerraba de nuevo a media noche.
Poco a poco, como en la primavera
se llenaron las manos de ternura
y de grietas los muros de su almena
y de pecas el rostro de la luna.
Ahora tiene un dolor en la rodilla
y le cuesta subir las escaleras
pero guarda su llave y la conserva
por si vuelve a perderse en la tormenta.

Sara Royo

jueves, 8 de diciembre de 2016

El tiempo

(Foto de Pedro Sabalete)




El tiempo es caprichoso. Una hora puede ser larga como un día o corta como un segundo.
Podemos esperar, asomándonos a la ventana a cada rato, sabiendo que aguardamos quizás en vano, desgranando los minutos con la lentitud de una odiosa tarde de domingo, haciendo interminable lo predecible.
Y hay horas de las otras, las que se despeñan con la rapidez de un antílope. Es ese tiempo que quisieras atrapar y retener para siempre, parado en algún pliegue perdido del corazón y la mente, para guardarlo y recordarlo y saborearlo una y otra vez, hasta casi desgastarlo y asumirlo e incorporarlo a tu propia esencia para que forme parte de ti.
Parece una broma. Sólo tenemos eso, el tiempo. Y ni de esto nos podemos fiar.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

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martes, 6 de diciembre de 2016

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lunes, 5 de diciembre de 2016

Tarde de domingo





Detesto las tardes de domingo. Siempre las he detestado.
Es el peor rato de toda la semana. Y no porque se acabe el descanso (para mi es bastante parecido a cualquier otro día), sino porque es un tiempo soso, aburrido, lento, desperdiciado.
Miro por la ventana y veo, sobre los tejados, un cielo gris y lleno de nubes algodonosas y sucias, nubes de lluvia.
Ha empezado diciembre y no podemos decir que sea mi mes favorito. El simulacro de paz y amor ha comenzado. Todo es falso, al menos para mí, que no llevo el espíritu navideño en el bolsillo.
Tarde de domingo de diciembre. Yupi.


domingo, 4 de diciembre de 2016

Bendición


sábado, 3 de diciembre de 2016

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viernes, 2 de diciembre de 2016

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jueves, 1 de diciembre de 2016

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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Quiero


martes, 29 de noviembre de 2016

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lunes, 28 de noviembre de 2016

Me gusta oír la lluvia




Tiene un ritmo cambiante, distinta intensidad. Es música.
A veces se derrama despacio, se deja caer como lágrimas o como caricias, suave, sin ruido. Puede ser tan menuda que no sabes si te moja o te pincha de mentira. Puede ser tan leve que desafíe la ley de la gravedad y vaya bailando hasta caer en el suelo, como una diminuta y redonda plumita.
A veces es fuerte, se enfada y trae un recado de los dioses: no sois nada, no podéis contra la furia y la rabia del cielo. Entonces son gotas enormes que se estrellan con estrépito en los cristales de mi ventana, que encharcan el suelo de mi terraza. Una percusión de como dedos que tamborilean directamente desde las nubes sobre los coches, el empedrado, la tierra y los árboles (benditos árboles). Por la calle, la gente camina apresurada bajo sus paraguas. Las luces nocturnas se reflejan en los charcos del suelo y mi calle, desde ese ángulo, podría ser Broadway, París o Milán, porque el asfalto mojado es un gran lienzo impresionista donde todo tiene cabida. Cualquier ilusión, cualquier deseo, cualquier esperanza.
Me gusta oír la lluvia. Un cacao caliente, unas velas, el cercano y embriagador aroma de los jacintos, la seguridad de tu guarida. El tiempo parece pararse sobre la colorida mantita de lana que te arropa y, mientras llueve afuera, dentro hay una tibia quietud, una especie de paz. Y aunque siempre falta algo o alguien, se parece mucho a la felicidad.

domingo, 27 de noviembre de 2016

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sábado, 26 de noviembre de 2016

Si se me cubriera el corazón de escarcha

(Foto de Teresa Salvador)





Si se me cubriera el corazón de escarcha
si una de estas noches se me olvida
guardármelo en el pecho y arroparlo
y me lo encuentro así por la mañana
helado, blanco, frágil, quebradizo
que ya no pueda volar ni ser torrente
que llore nieve en vez de agua salada
prepararé urgente un plan de huída
a mi planeta, cuyo nombre he olvidado
para volver a ser gaviota y risa
y revisar las grapas que le quedan
por si se cubriera el corazón de escarcha.

Sara Royo

viernes, 25 de noviembre de 2016

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jueves, 24 de noviembre de 2016

Hay palabras...





Hay palabras que cierran una puerta
con candado de sal y desengaño.
Hay palabras que abrazan y acarician,
hay palabras de otoño y de verano.
Hay palabras que pueden condenarte
a cadena perpetua del deseo,
hay palabras que brillan como ascuas
y que son de la sed abrevadero.
Hay palabras de vino y de veneno,
hay palabras que matan dulcemente,
que se cuelan muy dentro tan despacio
que no puedes siquiera defenderte.
Hay palabras que son tan peligrosas,
que te llevan tan lejos y sin vuelta
que podrías perderte en el camino
como un triste barquito en la marea.
Hay palabras que son como puñales,
como espuma de mar y como lirios,
hay palabras que me dan mucho miedo,
hay palabras que casi nunca digo.


Sara Royo

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Grieta


martes, 22 de noviembre de 2016

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lunes, 21 de noviembre de 2016

Café para dos



En la mesa de madera
hay un café para dos.
Cacao, nata, dos pajitas.
Un fuerte expreso debajo.
Y la risa, las miradas.
Con cada sorbito un poco
del tiempo que nos debemos.
Un pedacito de brownie
que sabe mucho a ternura.
Como puede llenar tanto
solo un café para dos.


Sara Royo

domingo, 20 de noviembre de 2016

Y tu disimulando




Esta canción tiene muchisimos años. Joan Baptista Humet ya no está entre nosotros.
Pero me sigue gustando igual que cuando yo era una adolescente.

sábado, 19 de noviembre de 2016

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viernes, 18 de noviembre de 2016

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jueves, 17 de noviembre de 2016

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miércoles, 16 de noviembre de 2016

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martes, 15 de noviembre de 2016

Pppffpan



Salíamos del cole, de la mano. El patio a reventar de críos de todas las edades, una multitud de enanos.
Ella tenía la boca llena de su croissant de chocolate. Entonces me miró y dijo: Pppffpan.
Yo me paré a su lado y pregunté: Qué dices, cariño?
Pppffpan, repitió.
Entonces se tragó lo que tenía en la boca, momento que aproveché para volver a preguntar. Qué me dices, que no te oigo con todos los niños gritando a la vez?
Peter Pan, respondió.
Y no pude sino hacer una pregunta inteligente:Dónde?
Yaya, pues volando.

Aaaiinnsss.... Hay veces que todo esto me supera.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Tanta luz



Y es que hay tanta luz
que la mañana
se contagia.
Se carga el aire
de aroma a tierra,
a río, a chopos, a hierba.
Podría beberse
el azul del cielo
en un trago largo
pintado de nubes.
La luz es por dentro
igual que por fuera.
Cumplir un deseo,
vuelo de campanas.


Sara Royo

domingo, 13 de noviembre de 2016

De madrugada



De madrugada, las calles de las ciudades parecen otras.
Los pasos resuenan sobre el empedrado de diferente forma, como si cobraran algún tipo de vida más allá de la que le da el cuerpo dueño de esos pies.
No hay gente, la ciudad descansa.
Te sientes como un explorador de otro planeta, de uno en otra dimensión y que se parece extraordinariamente al tuyo, pero que no lo es.
Las farolas tienen un halo tenue, porque hace frío, aunque no demasiado.
Estás bien bajo tu abrigo. El mojito no se te ha subido a la cabeza y piensas que has de irte a casa, a dormir, porque mañana madrugas. Pero no te irías. Prolongarías la madrugada aún más, porque hay una enorme luna, porque amas esa ciudad dormida y por más cosas.
Y agradeces. No dices nada, pero agradeces.

sábado, 12 de noviembre de 2016

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viernes, 11 de noviembre de 2016

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jueves, 10 de noviembre de 2016

Volver a los 17

Foto de Teresa Salvador





Volver a los diecisiete
después de vivir un siglo
es como descifrar signos
sin ser sabio competente.
Volver a ser de repente
tan frágil como un segundo,
volver a sentir profundo
como un niño frente a Dios,
eso es lo que siento yo
en este instante fecundo.

Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra,
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra,
ay, sí sí sí.

Mi paso retrocedido,
cuando el de ustedes avanza;
el arco de las alianzas
ha penetrado en mi nido
con todo su colorido,
se ha paseado por mis venas
y hasta las duras cadenas
con que nos ata el destino
es como un diamante fino
que alumbra mi alma serena.

Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el más claro proceder
ni el más ancho pensamiento.
Todo lo cambia el momento
cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente
de rencores y violencia:
solo el amor con su ciencia
nos vuelve tan inocentes.

El amor es torbellino
de pureza original;
hasta el feroz animal
susurra su dulce trino,
detiene a los peregrinos,
libera a los prisioneros;
el amor con sus esmeros
al viejo lo vuelve niño
y al malo solo el cariño
lo vuelve puro y sincero.

De par en par la ventana
se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto
como una tibia mañana;
al son de su bella diana
hizo brotar el jazmín,
volando cual serafín,
al cielo le puso aretes
y mis años en diecisiete
los convirtió el querubín.



Violeta Parra

miércoles, 9 de noviembre de 2016

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martes, 8 de noviembre de 2016

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lunes, 7 de noviembre de 2016

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