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domingo, 31 de diciembre de 2017

Fin de año

(Foto de Pedro Sabalete)




En unas horas habremos dado fin a un año poco fácil.
Las cosas van y vienen, ya se sabe. Pero, en ocasiones, son más las que se van. Cosas que no siempre son cosas: un trabajo, un sentido, una estabilidad, una manera de vivir…
Vino él. Eso es lo mejor de este año. La llegada de ese niño dulce, con su arsenal de vida y de esperanza.
Así se juega a esto. No siempre tocan buenas cartas, pero se hace lo mejor que se puede con las que se tiene. Y tampoco son tan malas, porque la sonrisa de ella aleja cualquier tormenta, y hay tanto cariño cerca que miras a tus hijos y se recoloca el mundo. Ese mundo absurdo que se separa, que mata y muere por motivos idiotas y del que me bajaría con mucha frecuencia.
Amistades que se fueron, amistades que llegaron. Amistades de siempre, ahí, inamovibles como un acantilado protector. Gente llena de calor, de luz. Mi gente.
Me despido de este año. Ojala el nuevo nos traiga más y mejor de todo. O, como dice una amiga mía, que no nos falte lo necesario.

Pero, sobre todo, que no nos faltemos los unos a los otros. Que sepamos estar cerca, cuidarnos, escucharnos, ayudarnos, querernos. Que así sea. Desde el corazón os deseo un año entero de amor. Del mejor de los amores: el amor por la vida.


domingo, 23 de julio de 2017

Tu piel tan nueva

(Foto de Pedro Sabalete)


Tu piel tan nueva.
Pétalo suave
de seda y nácar
flor inocente
que se respira.
Niño de luna
de piel intacta
brote de hiedra
que me ha trepado,
que me ha escalado
el corazón.

Sara Royo

martes, 18 de julio de 2017

Avanza el verano

(Foto de Pedro Sabalete)




Avanza el verano, pasito a pasito.
Los días son monótonos y pesados. Es un tiempo de espera. Las cosas se irán colocando o yo me adaptaré, no sé, en ese ejercicio cotidiano de supervivencia.
Mientras, la sal de mi sangre echa de menos el mar, en esa querencia de regresar al origen, de volver a lo que se es. En esta ciudad que amo, sin playa y sin horizonte, solo la noche es amable y fresca.
Paciencia. Serenidad. Confianza. Y más luz que la de las estrellas.

sábado, 8 de julio de 2017

Amistad

(Foto de Pedro Sabalete)


Siempre he pensado que la amistad es una forma de amor. Quizás las mas verdadera, la mas auténtica, la mas firme. Pero no deja de ser amor. Ese sentimiento volátil y etéreo que un día lo llena todo y, al siguiente, ha desaparecido.
Dicen que si el amor se termina, es que nunca lo fue. Yo eso no lo sé. Entiendo de amor y desamor, porque he vivido ambas experiencias. Pero no podría cuantificar, ni pesar,  ni medir, el volumen y la importancia de ese sentimiento. Quieres a una persona, pero de repente te daña y te abandona. No hay un motivo aparente, no hay razones para eso. Pero ocurre.
La buena noticia es que no pasa nada. Nunca pasa nada. Siempre se me dio bien abrir puertas, pero mejor aún, cerrarlas. Así que a otra cosa.
Es sábado y llueve. Me gusta que llueva.

lunes, 19 de junio de 2017

Si el viento

(Foto de Pedro Sabalete)



Si el viento fuese mi cómplice
en esta tarde gris y pesada
donde está inmóvil la hiedra verde
donde los pájaros vuelan sedientos
y si mi mente fuera tan solo
un algoritmo que se interpreta
de forma fácil, de forma leve,
si el aire ahora se levantara
con la alegría de una verbena
y alborotara todas las nubes
hasta llorar sobre  mi terraza
si el viento fuese cómplice, amigo,
si yo pudiese por un momento
ser esa cosa de ser normal.

Sara Royo