Sé que no me asomo demasiado por esta ventana. La vida da volteretas, el tiempo disponible va y viene, las circunstancias cambian sin cesar.
Nos embarcamos en mil cosas, tenemos tantas historias...
Pero siempre hay un recuerdo cálido para toda esta gente, maravillosa gente, que comparte con nosotros este inmenso mundo bloguero. Gente que no conocemos pero que, de alguna manera, conocemos muy bien. Gente cercana, a pesar de los kilómetros. Gente que ya no está, y cuyas letras echamos de menos. Gente que intuímos triste, enferma o sola, pero que aún así comparte con todos los demás la grandeza de un poema o una canción.
No es bueno el momento. Hay poco trabajo, muchos estamos buscando la oportunidad de ganarnos, simplemente, la vida. Otros peleamos con una enfermedad que nos hace sudar. Otros, vemos pasar los días con la mirada llena de lluvia.
Somos tan diferentes, y tan parecidos...
Pero es Navidad. Una vez al año esto ocurre, y es casi un milagro ponerse de acuerdo para abrir el corazón y desear muy fuerte que las cosas se arreglen, que todo el mundo tenga lo suficiente, que la gente de buena voluntad viva en paz. Desearlo no es bastante, lo sé; pero es el primer paso para ponerse a trabajar para conseguirlo.
Yo quiero que vosotros tengáis una hermosa Navidad. Quiero que podáis lograr al año próximo algunas de esas cosas que en éste faltaron. Quiero que sintáis la vida dando brincos dentro de vuestro pecho y deis gracias cada mañana por respirar. Que no os falte el trabajo, ni la salud, ni el amor, aunque no sea mucho. En fin: todo lo que quiero para mí, lo quiero para vosotros.
Disculpadme las ausencias. De vez en cuando, vuelvo a veros.
Besos y achuchones navideños. Por favor, sed felices.
Donde fuiste feliz alguna vez no debieras volver jamás: el tiempo habrá hecho sus destrozos, levantando su muro fronterizo contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado, paciente, tu fracaso mientras faltabas, mientras ibas ingenuamente por el mundo conservando como recuerdo lo que era destrucción subterránea, ruina.
Si la felicidad te la dio una mujer ahora habrá envejecido u olvidado y sólo sentirás asombro -el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado de dueño o de clientes y tu rincón se habrá ocupado con intrusos fantasmagóricos que con su ajeneidad, te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás entre los cambios del urbano progreso tu cadáver diseminado.
No debieras volver jamás a nada, a nadie, pues toda historia interrumpida tan sólo sobrevive para vengarse en la ilusión, clavarle su cuchillo desesperado, morir asesinando.
Mas sabes que la dicha es como un criminal que seduce a su victima que la reclama con atroz dulzura mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado a regresar, humilde, donde fuiste feliz. Sabes que volverás porque la dicha consistió en marcarte con la nostalgia, convertirte la vida en cicatriz; y si has de ser leal, girarás errabundo alrededor del desastre entrañable como girase un perro ante la tumba de su dueño... su dueño... su dueño...
Sí, también yo quisiera ser palabra desnuda. Ser un ala sin plumas en un cielo sin aire. Ser un oro sin peso, un soñar sin raíces, un sonido sin nadie... Pero mis versos nacen redondos como frutos, envueltos en la pulpa caliente de mi carne.
No me importa tu fusil ni el cañón de tu enemigo dos males no significan un bien en ningún sentido... No sé leer, ni sé escribir pero atención, yo sé de mí... de mí, yo sé de mí, yo sé de mí, y de Tandil, qué más pedir.
Yo no vendo, yo no compro yo no cambio, yo no estorbo yo no presto, yo no escondo y por eso soy feliz.
El hombre no sabe nada sólo el tiempo es testigo el hombre sólo camina el tiempo es el camino... Nunca pensé a dónde voy pero atención, sé dónde estoy... sé dónde estoy, sé dónde estoy, conozco el sol, y una canción.
Yo no vendo, yo no compro yo no cambio, yo no estorbo yo no presto, yo no escondo y por eso soy feliz.
Para mí ya no hay rebaño por lo tanto no hay pastor para mí ya no hay esclavos por lo tanto no hay patrón... No sé sumar, ni sé restar pero atención, conozco el mar... el mar, conozco el mar conozco el mar y a una mujer conozco para qué más.
Yo no vendo, yo no compro yo no cambio, yo no estorbo yo no presto, yo no escondo y por eso soy feliz.
Se descalzan los días para pasar de largo sin que nos demos cuenta. Son casi despedidas, casi encuentros -felices pero incómodos- de cuerpos que se miran y que aplazan la cita. Aunque detrás, suelen quedarnos huellas que no son los recuerdos.
De aquel jardín inculto yo conservo el hombre que venía a desearte, a caminar sin ti, silvestre y solo. Porque de ti le hablaban las adelfas, con sus ramas difíciles como muchachas jóvenes, y las palmeras altas igual que tu desnudo, y aquel cielo corrido que buscaba la luz con que el amor te distingue los ojos.
No envejecemos nunca. Tal vez no envejecemos.
Y ahora puedo decírtelo, cuando tú me recuerdas las adelfas, y tu desnudo en arco dibuja una palmera, y los ojos se nublan sobre el jardín silvestre de los enamorados.
Tal vez no envejecemos. O es acaso que el tiempo se quitó los tacones para no molestarnos. O es acaso el deseo que camina en los labios todavía descalzo.
La mujer ve la luna cruzar por el rectángulo y abraza al perro antes de abrirse al sueño. Luna sobre la piel piel de sirena Sueños desportillados amaneceres blancos Se estira, lee lo que escriben sus amigos los ama tanto los ama a todos El penacho del volcán le avisa que hay viento norte A los cincuenta y tantos, dueña de una ventana de diez metros de largo su vientre está dormido Las sábanas son frescas La ciudad gime La mujer sueña
Tengo el corazón encogido porq me acabo de enterar. El maestro José Luis Zúñiga se ha ido. Qué pena tan grande... Con la falta q me hacen buenos poetas... Qué pronto se van los buenos. Allá donde estés, te llegará mi recuerdo. Gracias por tu blog, por tu poesía, por tus enseñanzas. Gracias. Te echaremos de menos. Y este beso q te mando, también te llegará.
hacia el silencio/ 10
Hay un fulgor secreto, mirad bien lo que os digo, un resplandor recóndito en este corazón que late y late sin quererlo. Hay una claridad que ilumina las calles más oscuras, los ventanales sucios que mira de reojo por si acaso encontrara lo apacible tras el muro siniestro. No hay farolas que alumbren lo que alumbra un corazón en vilo.
si yo supiera decirte cómo es el mundo si pudiera por fin aprender algo o si comprendiera un par de cosas y no estos disparates: cocinarte un flan con caramelos borrachos por ejemplo. si al menos tuviera un tigre de verdad exótico tras la puerta y te enseñara la jungla que tiene un corazón de tigre o me pareciera a miss universo por un rato. si tuviera algo interesante original que darte y no fuera tan terca tan pacífica que no me atrevo a violarte detrás de una palabra. si fuera sorprendente y no rara ave del mundo con mis gustos desordenados si yo no fuera así con mis catarros y mis averías y esta manera absurda de volcarme mi taza de café hecha a presión y el pitusa viejísimo desteñido si no corriera descalza por los cráteres ante los gritos de peligro. si pudiera lavar en una tinta la memoria y resucitar invicta de las fiebres. si en todos los desiertos del cerebro guardara sólo lo probable y no robara las imaginaciones. si fuera certeramente lógica y precisa y me atreviera a calcular científicamente la cantidad de amores que me caben. entonces sería un ser pefecto irreprochable.
Comparto desde aquí mis poemas con vosotros. Deseo que aniden en vuestros corazones, que sean bálsamo o elixir. Podéis llevarlos a otro lugar si os apetece, pero, por favor, citad su procedencia y a quien los escribió. Gracias.
Las imágenes de este blog son propias o pescadas en la red. Cuando sé la autoría, siempre la cito. Pero si ves alguna tuya y no quieres que esté, sólo dímelo y la quitaré.