sábado, 6 de junio de 2020

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viernes, 5 de junio de 2020

Estreno


Una mañana preciosa la de hoy. Como estrenar algo, como esos Domingos de Ramos de mi infancia, en los que mi madre siempre me tenía algo nuevo.
Ha sido mi primer paseo largo, disfrutando pausadamente un camino mil veces recorrido aprisa, fijándome poco. 
Esta mañana he mirado y admirado cada árbol, cada edificio. He saboreado la música que iba oyendo, los colores de los setos y las fachadas, los escaparates de la avenida.
Y la maravillosa charla, no telefónica esta vez, con una amiga conectada al alma; sentadas en una terraza de la calle Libreros de mi ciudad, oliendo los tilos cercanos, con un café delicioso con su espumita.
Este desastre me ha servido para apreciar aún más todas esas cosas cotidianas y estupendas que la vida nos regala; ese día a día que no nos detenemos a observar y que, en realidad, nos configura y define.
Estoy muy contenta. Hoy he estrenado la primavera.

miércoles, 3 de junio de 2020

Gracias, Maria




Nuestra amiga Maria tuvo una preciosa iniciativa. En su blog http://miplumadecristal.blogspot.com/ ha reunido algunos textos y ha formado un abanico maravilloso con todos ellos. Ha tenido la deferencia de incluir un poemita mio, y me ha hecho con ello un precioso regalo. Gracias, Maria. Todo mi cariño para ti y para las demas varillas de tu abanico.

martes, 2 de junio de 2020

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lunes, 1 de junio de 2020

1 de junio

Tejados mojados

Los tejados relucen, limpios, por la lluvia que ha caído esta noche. Asoma el sol, despunta el primer día de junio, hace fresco en la calle.

Anoche llovía, fuerte y mansamente, con una cadencia como de latidos, de respiración, de ritmo acompasado a mi propio ritmo. Ese sonido me acunó y me dormí escuchando la lluvia bendita derramándose sobre mi ciudad, mi casa y mi terraza. 
La tormenta de la tarde me dejó un regalo. 
Suele ser así.

domingo, 31 de mayo de 2020

31 de mayo


Se acaba el mes de mayo más extraño de mi vida.
Celebraciones que no pudimos celebrar, encuentros que no han sucedido, prendidos con alfileres; despedidas, añoranzas, esperanza de un mañana sin puntos suspensivos ni subrayados en rojo. 
Tuve otros mayos gloriosos, llenos de alegría y de buenas noticias. Y ese recuerdo debería bastar para endulzar los días del mes que hoy agoniza, como tantas cosas, a espaldas de la razón.

viernes, 29 de mayo de 2020

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Albert Camus. No camines detrás de mí, puedo no guiarte. No andes delante de mi, puedo no seguirte. Simplemente camina a mi lado y sé mi amigo.

jueves, 28 de mayo de 2020

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Frase de Oscar Wilde sobre la ternura

miércoles, 27 de mayo de 2020

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Las tardes son ya muy calurosas. Primavera vestida de verano, con un sol de justicia,  hasta que su ausencia permite que la noche nos ponga su fresca mano sobre la frente.
Salen de paseo, algunos como si ya hubiéramos despertado de la pesadilla. Pero no.
Pienso, a veces, en cómo nos ha cambiado todo esto, en las cosas que ya no volverán a ser iguales en mi vida. Me doy cuenta, con asombrosa claridad, de la gente que ya se mantendrá aparte, en una distancia que no me interesa salvar. Y de otras personas que se han afianzado en mis afectos, que han sumado flores en mi jardín, que han sido apoyo y sonrisa. Es cierto que damos nuestra medida en los momentos duros.
Todo esto nos ha pulido, nos ha erosionado, como a trozos de vidrio. 
Cuando nos devuelva a la playa esta marea, elegiremos las joyas de las que seremos parte. Pero serán otras.

lunes, 25 de mayo de 2020

domingo, 24 de mayo de 2020

La Vida



Se instala en cualquier sitio, la vida. 
Crece, medra, se multiplica. Poco le importa lo que podamos pensar, lo que digamos o lo que hagamos. La vida, con sus altibajos, sus infinitos matices de colores; tan profunda y tan superficial.
Pero continúa, con o sin nosotros.
No se para cuando nos paramos, porque nada detiene la energía infinita de las mareas, las tormentas, las auroras boreales o el amor. Fluye como un río, como la sangre por las arterias, y va alimentando todo lo que toca.
La vida no va a detenerse. De uno u otro modo encuentra la manera de seguir en su grandeza, y eso nos hace invencibles, eternos.
Me sosiega saber que, pase lo que pase, la Vida nos adora.



sábado, 23 de mayo de 2020

viernes, 22 de mayo de 2020

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jueves, 21 de mayo de 2020

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(Foto de Ricardo Maria)



En el devenir del tiempo, estos días de pasos indecisos suman emociones que, a veces, no sabemos muy bien catalogar.
Porque sigue la vida. Seguimos teniendo proyectos, ilusiones, dudas; todo un abanico de colores para espantar a la derrota y al miedo. La distancia física es solo un contratiempo. Sabemos que hubiéramos estado lejos, de cualquier forma. Y al revés: nunca estuvimos más al lado, más cercanas las almas que en este momento.
Siguen ocurriendo las mismas cosas. Nos sentimos incomprendidos, desalentados, expectantes, ilusionados, amados. Tenemos la piel erizada por un recuerdo o un deseo. Lloramos casi a solas por miedo o por dolor.
Hacemos equilibrios, funambulistas torpes, al borde del ocaso.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Resolución



Resolución de ser feliz
por encima de todo, contra todos
y contra mí, de nuevo
-por encima de todo, ser feliz-
vuelvo a tomar esa resolución.
Pero más que el propósito de enmienda
dura el dolor del corazón.

Jaime Gil de Biedma

martes, 19 de mayo de 2020

lunes, 18 de mayo de 2020

18 de mayo



Como un árbol creció 
y se hizo alta
se hizo fuerte y hermosa, 
se hizo grande
caminó con sus pasos, 
sola y libre
aprendió de las lágrimas y 
el miedo.

Sara Royo


Para Diana, que quiso elegirme como su puerta para entrar al mundo. 
Felicidades, pitufi. Sabes todo lo que te quiero.


domingo, 17 de mayo de 2020

Los días lejanos

Los desolados paisajes de Álvaro Sánchez-Montañés - hoyesarte.com


Quizás sean estos los meses más largos de mi vida. Es posible que no, porque el tiempo va endulzando lo amargo y así sobrevivimos a las penas. Pero nunca, hasta ahora, había echado tanto de menos un abrazo, una caricia, un beso, un apretón de manos; sentir junto al mío el tibio cuerpo de mi nieta, la carga dulce de mi nieto en los brazos o el achuchón de mis hijos. Esos dos besos de una amiga, como preludio de una tarde de confidencias, sentadas junticas en una cafetería, sintiéndonos afortunadas y a salvo.

Yo, que viajo poco, ahora sueño con playas y con montes, se me hace urgente conocer sitios a los que, simplemente, pensaba ir algún día. Algún día. 
El tiempo y las oportunidades se nos escapan entre los dedos. No sabemos cuando podremos retomar una vida sin este miedo nuevo y desconocido. Posponemos las celebraciones, los encuentros, la alegría de mirarnos en otros ojos, no sabemos por cuanto tiempo aún, porque el enemigo va dando treguas paso a paso.
Mientras, imaginamos, tratamos de hacer útil este tiempo de espera, charlamos con viejos amigos, hacemos otros nuevos y regamos con palabras un cariño que no podemos tocar. Poco a poco saldremos de esta pesadilla. Seremos menos, maltrechos y heridos, pero saldremos porque somos una especie invasora, una mala yerba. Que no nos falle entonces la memoria del corazón, aunque bien se que no habremos aprendido nada.
La primavera se desgrana, ajena a todo, feliz en su hermosura. Los pájaros preludian mañanas de verano, en estos días tan lejanos a lo amado.

viernes, 15 de mayo de 2020

San Isidro

Cientos de personas en la pradera de San Isidro durante las ...



En Madrid pasé mi infancia. Vivimos allí hasta mi adolescencia, momento en que las circunstancias me alejaron de una ciudad que amaba (y amo) profundamente.
Entre algodones guardo el recuerdo de otros días como hoy, San Isidro, patrón de la ciudad y de todos sus habitantes. Mis padres me llevaban a la Pradera, lugar castizo de reunión. Llevábamos la comida y pasábamos el día. 

En mi memoria, eran días calurosos, y los puestecillos de bebidas y barquillos tenían tremendo éxito. Toda la gente comía, sentada en mantas en el suelo,  reía, charlaba con los que tenía más cerca.
Siempre he pensado que lo mejor de Madrid era su cargamento humano, las personas de brazos abiertos que siempre te ayudan y son amables. Nadie es extranjero en Madrid, ciudad hospitalaria y cálida, cruce de caminos donde no hay fronteras.
Este San Isidro sin reunión en la Pradera, sin verbena ni fiesta en la calle, no se parece a ningún otro. Pero los que somos madrileños, porque se puede ser de muchos sitios cuando los amas, tenemos el día de hoy un regustillo a chotis y a rosquillas, una añoranza dulce de otros días y la esperanza de retomar, el año que vendrá, el mantón de manila y el clavel en el pelo.
Madrid, ponte bueno y afina la puntería cuando elijas a los que te gobiernan, porque con estos no has estao fino.
Sabes que esta madrimaña alcalaína adora tus calles y tus parques, tus rincones, tus bocatas de calamares y, sobre todo, a tu gente maravillosa.
De Madrid, al cielo. Y un agujerito pa verlo.

miércoles, 13 de mayo de 2020

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Tiene que ser un árbol muy feliz, vestido así, con toda la belleza del cielo, el aire y las lagunas, con apenas el filo de una noche estrellada. Con el palpitar del aleteo suave, delicado, leve y profundo de tanta vida encima, llenándolo de risa, volviendo primavera su corteza de años. Porque, si yo fuera árbol, ese árbol bendito, sería muy feliz.

domingo, 10 de mayo de 2020

Todavía



No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

Mario Benedetti

viernes, 8 de mayo de 2020

Sigue siendo primavera

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Son raros estos días. 
Muy despacio, con cautela, volvemos a la normalidad con los pasitos vacilantes de un niño que estuviera aprendiendo a andar. 

Ha empezado el calor como suele hacerlo por aquí, de golpe y desmesurado, con temperaturas ya casi de verano.
La gente, en la calle, se olvida a menudo del peligro y se agrupa. Puede más ese hambre de los otros que el miedo al contagio.
Yo miro la vida exterior desde mi casa. Porque tengo muy presente al enemigo, que sigue acechando en cualquier lugar, porque soy consciente de mi fragilidad y mi responsabilidad es estar bien para no preocupar ni sobrecargar a los míos.
Tiempo habrá de salir y abrazarnos. Ahora, en mi terraza, sigue siendo primavera.



martes, 5 de mayo de 2020

Supervivientes

Fusil y casco recordado a un soldado caido en accion | Flickr

Somos supervivientes de miles de batallas
y cambiamos las penas por balas de metralla
el miedo nos empuja hasta cualquier trinchera
caemos prisioneros de imposibles sonrisas
Hemos sobrevivido a muchas primaveras
a tremendos inviernos carentes de ternura
tiritamos a solas amando al enemigo
y pasamos bailando sobre campos de minas
Sabemos que sin duda nos matará la vida
somos los centinelas de nuestra propia plaza
tenemos en los ojos un rescoldo de estrellas
y en las manos banderas, blancas, para la paz

Sara Royo

lunes, 4 de mayo de 2020

Amistad a lo largo

La amistad (II) - Santo Tomás en Línea

"Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
        Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban las noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.

Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
--esas que ya no dicen cosas--,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo todos trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos a los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que no sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.

Ay el tiempo! Ya todo se comprende."

Jaime Gil de Biedma





domingo, 3 de mayo de 2020

Día de la madre



Mi madre fue niña en tiempos difíciles. Supo muy pronto lo que era la dureza del trabajo el el campo. Verano, cereales; invierno, remolacha; cualquier cosa que hubiera en cualquier temporada. 
Tenía un porte elegante, una sonrisa franca y manos de modista. En su diploma de Profesora de Corte y Confección, que tengo en una pared de mi casa, se asoma una muchacha bonita que desafía a la vida.
No se quedó en el pueblo. Viajó más que la mayoría de las mujeres de su época. Amó siempre a su familia, y a mi padre y a mí, por encima de todo.
Hoy, que yo también soy madre desde hace mucho tiempo, que tengo nietos (y eso es ser madre el doble), miro al cielo y recuerdo. 
Ese pronto que tengo, la voluntad que no se doblega, saber que quiero y puedo, son cosas de mi madre.
No nos vamos, al irnos. Fluímos como un río a través de otras vidas, seguimos palpitando en otros corazones. Y esa forma de andar, de inclinar la cabeza, ese color de ojos o la voluntad firme, están grabados en los genes y la memoria, por siempre y para siempre.
No, yo no soy mi madre. Y no dejo de serlo. Gracias siempre y especialmente hoy, mamá. Miro tu retrato con tus ojos.

sábado, 2 de mayo de 2020

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Recojo sus palabras, 
también las que no dice.
A veces tiene miedo 
y siempre se lo calla.
Bordeo de puntillas 
el ancho de su alma
tan grande e incontable
como arena en el mar.

Sara Royo

viernes, 1 de mayo de 2020

1 de mayo

Cómo seguir la manifestación virtual del 1 de mayo y actos del 1-M, el Día del Trabajo más atípico: #YoSoyPrimerodeMayo


Fueron necesarias muchas huelgas, muchos enfrentamientos, muchos golpes y heridas. 

La gente pasó hambre. Algunos pagaron con su vida la defensa de un trabajo digno, salarios y horarios mas justos. El empedrado de las calles se tiñó de rojo una y otra vez.
Después de tanto tiempo, estamos casi igual. Los que nos pueden ayudar a conseguir una vida mejor, están lidiando a la vez con una pandemia y con la banda tramposa del opresor. Nada hay mas patético que un obrero que lame la bota del que lo pisa. Y además, le vota.
Así que bien poco hemos aprendido. Esta lucha va a seguir para que no nos sigan arrebatando derechos, para que la injusticia social no siga dejando su rastro de víctimas, para no deshumanizarnos mas.
Este año, sin pancartas y sin multitudes, no se nos puede olvidar todo lo pasado. El pasado mas reciente, tampoco.
Como cantaba Facundo Cabral: "Yo tengo dos enemigos, pues dos puntas tiene el mar: el hombre que pisa a otro, y el que se deja pisar".
No vamos a rendirnos, compañeros.

jueves, 30 de abril de 2020

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Ha vivido mucho. La vida va poniendo zancadillas, retos, pero también llena de color cada minuto que siente la inocencia de sus nietos, gotitas de su lluvia, pajarillos de su nido. 
Su corazón es como un libro gordo con muchos tachones, algunos subrayados; un libro que se sigue escribiendo con una pluma usada, mientras haya tinta. 
Sabe, aunque lo niegue, que sigue habiendo rosas. El amor sigue estando prendido de su cuello, a pesar de esquivarlo detrás de cada esquina. Esta extraña primavera de ausencia de caricias guarda, dentro de su caja, mil pétalos fragantes, la risa de un imperio, todo el calor del sol.
Y en los ojos oscuros, profundos y cansados, navega muchas veces una lágrima rebelde, que resbala, salobre, con nostalgia del mar.

martes, 28 de abril de 2020

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OJOS VENDADOS - Dinamicas y Juegos

Nos ponemos la venda para no ver, para tener razón, para culpar al otro y darle esquinazo a nuestra responsabilidad de mejorar las cosas, de no crispar, de mantener el ánimo y la esperanza. 

Nos ponemos la venda y criticamos sin saber, reprochamos sin verificar. 
La venda nos hace sabios políticos y estadistas, nos lleva a pensar lo mal que lo hacen los otros. 
Es más cómodo estar medio a ciegas en nuestra obstinada opinión, que quitarla y ver de forma ecuánime la situación.
La triste, triste gente que elige eso y que tanto daño hace.




domingo, 26 de abril de 2020

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El nenúfar y la araña de Claire Legendre muestra un catálogo de ...




Dentro de mi la tormenta, 
la tempestad y la calma. 
Un tránsito de planetas, 
cierta lluvia interminable. 
Nenúfares que sonríen 
sobre su fondo de lodo. 
Dentro de mi la esperanza, 
la lágrima y el susurro; 
el grito que se desgarra 
con un batir de palomas.

Sara Royo

jueves, 23 de abril de 2020

Don Antonio Gorrión

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Don Antonio era maestro. No profesor, no: maestro. En la década de los sesenta, sobre todo fuera de las grandes urbes, el maestro era un importante pilar y el escultor que cincelaba la mente y el corazón de sus alumnos.
Era un hombre menudo, bajito. Metía los pulgares en sus tirantes, movía los cuatro restantes y daba saltitos mientras explicaba las lecciones. Por eso alguno de los niños le colocó ese mote alado, y aunque Don Antonio siempre supo quién fué el autor, no tomaba represalias, movido seguramente por su innata bondad.
El maestro estaba enamorado de la hija de Andrés el zapatero. María zapatera, una chica muy guapa, de buen porte, cuya casa estaba cerca del colegio.
El zaguán de ladrillos rojos de la zapatería; Andrés, con sus gafas de concha, afanándose con la lezna y el cabo y las puntillas finas en la boca. Don Antonio se dejaba medio sueldo en poner suelas a sus zapatos, solo por ver a María. Puso tantas suelas, que creció seis centímetros. A pesar de lo cual, la chica era mucho más alta que él, lo que no impidió que, tras un cortejo que duró casi como la chaqueta de Don Antonio, se casaran por fin.
El gorrión y la zapatera formaron su nido. El era delicado y fuerte; ella, amorosa y altiva. Innumerables partos no consiguieron que tuvieran un hijo, así que lo fueron todos sus alumnos. Todos y cada uno de los niños eran hijos de Don Antonio y María.
Al pasar el tiempo, cuando el maestro veía a alguno de sus niños, ya convertido en hombre, le decía mientras lo miraba: "a ti tampoco te estropeé, eres buen tío". Porque quien tuvo la suerte de que Don Antonio Gorrión se cruzara en su vida no podía resultar más que eso: un buen tío.