domingo, 6 de noviembre de 2011

Donde fuiste feliz



Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.

El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.

Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
-el anticipo de las maldiciones.

Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajeneidad, te empujan a la calle, al vacío.

Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.

No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su victima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.

Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.
Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño... su dueño... su dueño...



Félix Grande






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viernes, 28 de octubre de 2011

El fruto redondo



Sí, también yo quisiera ser palabra desnuda.
Ser un ala sin plumas en un cielo sin aire.
Ser un oro sin peso, un soñar sin raíces,
un sonido sin nadie...
Pero mis versos nacen redondos como frutos,
envueltos en la pulpa caliente de mi carne.

Angela Figuera Aymerich






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domingo, 11 de septiembre de 2011

Me sirve y no me sirve...



Me sirve y no me sirve
La esperanza tan dulce,
tan pulida, tan triste,
la promesa tan leve,
no me sirve.
No me sirve tan mansa la esperanza

La rabia tan sumisa,
tan débil, tan humilde,
el furor tan prudente
no me sirve.
No me sirve
Tan sabia tanta rabia.

El grito tan exacto
si el tiempo lo permite,
alarido tan pulcro
no me sirve.
No me sirve tan bueno
Tanto trueno

El coraje tan dócil
la bravura tan chirle,
la intrepidez tan lenta
no me sirve.
No me sirve
tan fría la osadía.

Si me sirve la vida
que es vida hasta morirse,
y el corazón alerta sí me sirve.
Me sirve cuando avanza
la confianza.

Me sirve tu mirada
que es generosa y firme,
y tu silencio franco sí me sirve.
Me sirve la medida de tu vida.

Me sirve tu futuro
que es un presente libre,
y tu lucha de siempre
sí me sirve.
Me sirve tu batalla
sin medalla.

Me sirve la modestia
de tu orgullo posible,
y tu mano segura
sí me sirve.
Me sirve tu sendero,
compañero.









Mario Benedetti






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domingo, 10 de julio de 2011

Yo no vendo, yo no compro.

No me importa tu fusil
ni el cañón de tu enemigo
dos males no significan
un bien en ningún sentido...
No sé leer, ni sé escribir
pero atención, yo sé de mí...
de mí, yo sé de mí, yo sé de mí,
y de Tandil, qué más pedir.


Yo no vendo, yo no compro
yo no cambio, yo no estorbo
yo no presto, yo no escondo
y por eso soy feliz.


El hombre no sabe nada
sólo el tiempo es testigo
el hombre sólo camina
el tiempo es el camino...
Nunca pensé a dónde voy
pero atención, sé dónde estoy...
sé dónde estoy, sé dónde estoy,
conozco el sol, y una canción.


Yo no vendo, yo no compro
yo no cambio, yo no estorbo
yo no presto, yo no escondo
y por eso soy feliz.


Para mí ya no hay rebaño
por lo tanto no hay pastor
para mí ya no hay esclavos
por lo tanto no hay patrón...
No sé sumar, ni sé restar
pero atención, conozco el mar...
el mar, conozco el mar
conozco el mar
y a una mujer conozco
para qué más.


Yo no vendo, yo no compro
yo no cambio, yo no estorbo
yo no presto, yo no escondo
y por eso soy feliz.


Facundo Cabral
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miércoles, 22 de junio de 2011

Dos o tres segundos de ternura







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jueves, 9 de junio de 2011

Se descalzan los días...




Se descalzan los días
para pasar de largo sin que nos demos cuenta.
Son casi despedidas, casi encuentros
-felices pero incómodos-
de cuerpos que se miran
y que aplazan la cita.
Aunque detrás,
suelen quedarnos huellas que no son los recuerdos.

De aquel jardín inculto yo conservo
el hombre que venía a desearte,
a caminar sin ti,
silvestre y solo.
Porque de ti le hablaban las adelfas,
con sus ramas difíciles como muchachas jóvenes,
y las palmeras altas igual que tu desnudo,
y aquel cielo corrido
que buscaba
la luz con que el amor te distingue los ojos.

No envejecemos nunca. Tal vez no envejecemos.

Y ahora puedo decírtelo,
cuando tú me recuerdas las adelfas,
y tu desnudo en arco dibuja una palmera,
y los ojos se nublan
sobre el jardín silvestre de los enamorados.

Tal vez no envejecemos. O es acaso que el tiempo
se quitó los tacones para no molestarnos.
O es acaso el deseo
que camina en los labios todavía descalzo.








Luis García Montero

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domingo, 22 de mayo de 2011

Mujer que duerme



La mujer ve la luna cruzar por el rectángulo
y abraza al perro antes de abrirse al sueño.
Luna sobre la piel
piel de sirena
Sueños desportillados
amaneceres blancos
Se estira, lee lo que escriben sus amigos
los ama tanto
los ama a todos
El penacho del volcán le avisa
que hay viento norte
A los cincuenta y tantos, dueña de una ventana
de diez metros
de largo
su vientre está dormido
Las sábanas son frescas
La ciudad gime
La mujer sueña


Ana María Rodas

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jueves, 14 de abril de 2011

Cambalache

lunes, 4 de abril de 2011

José Luis Zúñiga




Tengo el corazón encogido porq me acabo de enterar. El maestro José Luis Zúñiga se ha ido. Qué pena tan grande... Con la falta q me hacen buenos poetas... Qué pronto se van los buenos. Allá donde estés, te llegará mi recuerdo. Gracias por tu blog, por tu poesía, por tus enseñanzas. Gracias. Te echaremos de menos. Y este beso q te mando, también te llegará.



hacia el silencio/ 10


Hay un fulgor secreto, mirad bien lo que os digo, un resplandor recóndito en este corazón que late y late sin quererlo. Hay una claridad que ilumina las calles más oscuras, los ventanales sucios que mira de reojo por si acaso encontrara lo apacible tras el muro siniestro. No hay farolas que alumbren lo que alumbra un corazón en vilo.


José Luis Zúñiga

http://yozuniga.blogspot.com/

lunes, 7 de marzo de 2011

Complejo de inferioridad


si yo supiera
decirte
cómo es el mundo
si pudiera por fin aprender algo
o si comprendiera un par de cosas
y no estos disparates:
cocinarte un flan con caramelos borrachos
por ejemplo.
si al menos tuviera un tigre de verdad
exótico tras la puerta
y te enseñara la jungla que tiene un corazón
de tigre
o me pareciera a miss universo por un rato.
si tuviera algo interesante original
que darte
y no fuera
tan terca
tan pacífica
que no me atrevo a violarte detrás de una palabra.
si fuera sorprendente
y no rara ave del mundo
con mis gustos desordenados
si yo no fuera así
con mis catarros y mis averías
y esta manera absurda de volcarme
mi taza de café hecha a presión
y el pitusa viejísimo desteñido
si no corriera descalza por los cráteres
ante los gritos de peligro.
si pudiera lavar en una tinta la memoria
y resucitar invicta de las fiebres.
si en todos los desiertos del cerebro
guardara sólo lo probable
y no robara las imaginaciones.
si fuera certeramente lógica y precisa
y me atreviera a calcular científicamente
la cantidad de amores que me caben.
entonces
sería un ser pefecto
irreprochable.

Reina María Rodríguez


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viernes, 4 de marzo de 2011

Mafalda

martes, 22 de febrero de 2011

Dúo de las flores






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sábado, 19 de febrero de 2011

...

El campo presiente la primavera. Los almendros entre mis dos casas han florecido. Y Alcalá lloraba cuando me ha visto marchar.


viernes, 4 de febrero de 2011


Me niego a ser poseída
por palabras, por jaulas,
por geometrías abyectas.
Me niego a ser
encasillada,
rota,
absorbida.
Sólo yo sé como destruirme,
cómo golpear mi cabeza
contra la cabeza del cielo,
cómo cortar mis manos y sentirlas de noche
creciéndome hacia adentro.
Me niego a recibir esta muerte,
este dolor,
estos planes tramados, inconmovibles.
Sólo yo conozco el dolor
que lleva mi nombre
y sólo yo conozco la casa de mi muerte.



Susana Thénon


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martes, 1 de febrero de 2011

Todo es muy simple





Todo es muy simple mucho
más simple y sin embargo
aún así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.






Idea Vilariño




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