
No pido nada que ya no sea mío.
No quiero nada que no me pertenezca.
Si me decido y me bebo los mares,
sólo es mi llanto lo que me estoy bebiendo.
Soy la tormenta y el resto del naufragio.
No quiero nada que ya no sea mío;
si quemo el tiempo, mi tiempo estoy quemando.
Es mi montaña, porque soy quien la mira.
Es mi silencio, porque me estoy callando.
No pido nada que no me pertenezca.
La luz es mía, la tengo y la regalo.
No quiero nada que no me pertenezca.
Si me decido y me bebo los mares,
sólo es mi llanto lo que me estoy bebiendo.
Soy la tormenta y el resto del naufragio.
No quiero nada que ya no sea mío;
si quemo el tiempo, mi tiempo estoy quemando.
Es mi montaña, porque soy quien la mira.
Es mi silencio, porque me estoy callando.
No pido nada que no me pertenezca.
La luz es mía, la tengo y la regalo.
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