sábado, 5 de agosto de 2017
lunes, 31 de julio de 2017
Si la piel
Y si la piel
tuviera memoria
si guardara un registro
de cada roce
de cada caricia
de cada zarpazo
si tuviera anotado
el frío de esa noche
el calor de esa otra
la reacción exacta
que esa lluvia de estrellas
precipitó en la nuca
el fragor de amapolas
de un susurro al oído
si tuviera memoria
la piel
naufragaría.
Sara Royo
domingo, 30 de julio de 2017
martes, 25 de julio de 2017
domingo, 23 de julio de 2017
Tu piel tan nueva
(Foto de Pedro Sabalete)
Tu piel tan nueva.
Pétalo suave
de seda y nácar
flor inocente
que se respira.
Niño de luna
de piel intacta
brote de hiedra
que me ha trepado,
que me ha escalado
el corazón.
Sara Royo
jueves, 20 de julio de 2017
Bienvenido
Has decidido llegar hoy, con la luz del sol, con
el trigo del verano.
Tu primer llanto me ha llegado en un mensaje de
voz (bendita tecnología) y me ha emocionado hasta las lágrimas.
Algún día te describiré, si soy capaz, la cara y
la sonrisa de tu hermana al oírte llorar y al ver tu imagen por vez primera.
Porque eso es también un regalo. Tú eres un regalo. Ella es un regalo. Su
mirada llena de luz viendo esa primera foto tuya. La dulce simplicidad de su
día de hoy, diferente solo en que yo la fui a buscar al cole y se quedará en mi
casa y dormiremos en la terraza como dos murciélagas felices.
Eres la pieza que encaja en mi puzle, el verso
imprescindible de un soneto, el rastro que voy dejando. Eres tan pequeño, tan
nuevo, tan frágil y a la vez tan grande…
Bienvenido al mundo.
Bienvenido a mi mundo.
Gracias por hacerme eterna.
martes, 18 de julio de 2017
Avanza el verano
(Foto de Pedro Sabalete)
Avanza el verano, pasito a pasito.
Los días son monótonos y pesados. Es un tiempo
de espera. Las cosas se irán colocando o yo me adaptaré, no sé, en ese
ejercicio cotidiano de supervivencia.
Mientras, la sal de mi sangre echa de menos el
mar, en esa querencia de regresar al origen, de volver a lo que se es. En esta
ciudad que amo, sin playa y sin horizonte, solo la noche es amable y fresca.
Paciencia. Serenidad. Confianza. Y más luz que
la de las estrellas.
jueves, 13 de julio de 2017
miércoles, 12 de julio de 2017
Siempre hay alguien mirando
Las amapolas de cuneta; el tic tac de los relojes; la araña de la ducha
lo que hubiera
detrás de las esquinas, la orilla de los platos
esas estúpidas, películas de amor de dos horas y media
sólo por ver cómo se besan en el último segundo, yo
lo amo todo con todos mis ojos
con todas mis manos
con todo el amor
del que es capaz de amar un sólo hombre.
lo que hubiera
detrás de las esquinas, la orilla de los platos
esas estúpidas, películas de amor de dos horas y media
sólo por ver cómo se besan en el último segundo, yo
lo amo todo con todos mis ojos
con todas mis manos
con todo el amor
del que es capaz de amar un sólo hombre.
Los abecedarios y los pájaros pequeños
por supuesto las nubes, a poder ser redondas
cada farola que se encienda esta noche, cada vez, que un ángel pasa por mi lado oliendo a Cacharel, a rosa, a lirio, yo
que lloro cada muerte aunque no sea la mía
amaré siempre lo que quede del día,
los caracoles y el jabón y las cucharas y la nieve y esa luz en la gente
cuando creen que nadie las ve.
por supuesto las nubes, a poder ser redondas
cada farola que se encienda esta noche, cada vez, que un ángel pasa por mi lado oliendo a Cacharel, a rosa, a lirio, yo
que lloro cada muerte aunque no sea la mía
amaré siempre lo que quede del día,
los caracoles y el jabón y las cucharas y la nieve y esa luz en la gente
cuando creen que nadie las ve.
Las tuercas; los tornillos; las ruedas de los coches
el Buuu de cualquier barco, lo que quiera que traiga mañana la marea.
El litio y el sodio, el manganeso.
El eco.
Los moños que se hacen en el pelo las sirenas.
La música del grillo.
El olor a mojado.
el Buuu de cualquier barco, lo que quiera que traiga mañana la marea.
El litio y el sodio, el manganeso.
El eco.
Los moños que se hacen en el pelo las sirenas.
La música del grillo.
El olor a mojado.
Because it rains, and I am alive.
Billy MacGregor
sábado, 8 de julio de 2017
Amistad
(Foto de Pedro Sabalete)
Siempre he pensado que la amistad es una forma
de amor. Quizás las mas verdadera, la mas auténtica, la mas firme. Pero no deja
de ser amor. Ese sentimiento volátil y etéreo que un día lo llena todo y, al
siguiente, ha desaparecido.
Dicen que si el amor se termina, es que nunca lo
fue. Yo eso no lo sé. Entiendo de amor y desamor, porque he vivido ambas
experiencias. Pero no podría cuantificar, ni pesar, ni medir, el volumen y la importancia de ese
sentimiento. Quieres a una persona, pero de repente te daña y te abandona. No
hay un motivo aparente, no hay razones para eso. Pero ocurre.
La buena noticia es que no pasa nada. Nunca pasa
nada. Siempre se me dio bien abrir puertas, pero mejor aún, cerrarlas. Así que
a otra cosa.
Es sábado y llueve. Me gusta que llueva.
martes, 4 de julio de 2017
...
La segunda vez fué más fácil.
El secreto debe estar en entrar en el túnel con
los ojos cerrados, sintiéndolos pesados y ligeros a la vez como ala de
mariposa.
Imaginar que hay sobre la cabeza una bóveda
llena de estrellas guiñadoras y cómplices, una oscuridad de terciopelo suave
que envuelve sin oprimir, sin dar miedo.
Hacer ruido de mar cada uno de los golpes
sonoros, y por una extraña alquimia, acompasar ese ritmo al de las olas.
Y, por si todo eso fallara, repetir dentro de tu
cabeza un poema de la infancia: Margarita, está linda la mar y el viento…
domingo, 2 de julio de 2017
Confesión de parte
Te digo que es de esas mujeres que te matan,
que tienen en sus dedos las caricias que queman,
y en su boca el océano cálido y primigenio.
Y debajo del ceñido pantalón vaquero
guardan la humedad asfixiante del trópico,
el olor de una playa cuando viene la noche.
que tienen en sus dedos las caricias que queman,
y en su boca el océano cálido y primigenio.
Y debajo del ceñido pantalón vaquero
guardan la humedad asfixiante del trópico,
el olor de una playa cuando viene la noche.
Es de esas mujeres, amigo, que te matan.
Que tienen en su piel constelaciones
imposibles de abarcar con una mano.
Y en su sonrisa, en medio de sus labios,
puedes gozar de siestas y sudores
y comerte su lengua como si fuera un trozo
de corazón de azúcar, una roja sandía de verano.
Que tienen en su piel constelaciones
imposibles de abarcar con una mano.
Y en su sonrisa, en medio de sus labios,
puedes gozar de siestas y sudores
y comerte su lengua como si fuera un trozo
de corazón de azúcar, una roja sandía de verano.
No sé como contarte. Sólo un roce,
esa mano que, a veces sin quererlo,
se encuentra con su pecho al prender un cigarro,
basta para meterte en todos los infiernos
que deben de estar bajo el jersey de lana,
en el vientre que aprieta su cintura imposible,
en sus piernas arriba, donde el pliegue divino.
esa mano que, a veces sin quererlo,
se encuentra con su pecho al prender un cigarro,
basta para meterte en todos los infiernos
que deben de estar bajo el jersey de lana,
en el vientre que aprieta su cintura imposible,
en sus piernas arriba, donde el pliegue divino.
Qué quieres que te diga. Cuando habla y te mira
se deshace en tu pecho el corazón que vive,
y el mundo no es el mundo, es una estrella rota,
un jirón de deseo. Y sabes que estás muerto
porque entonces comprendes que es de esas mujeres
que te matan, amigo. Y que ya no hay remedio.
se deshace en tu pecho el corazón que vive,
y el mundo no es el mundo, es una estrella rota,
un jirón de deseo. Y sabes que estás muerto
porque entonces comprendes que es de esas mujeres
que te matan, amigo. Y que ya no hay remedio.
Rodolfo Serrano
sábado, 1 de julio de 2017
Balada de un día de Julio
Esquilones de plata
Llevan los bueyes.
¿Dónde vas, niña mía,
De sol y nieve?
Voy a las margaritas
Del prado verde.
El prado está muy lejos
Y miedo tiene.
Al airón y a la sombra
Mi amor no teme.
Teme al sol, niña mía,
De sol y nieve.
Se fue de mis cabellos
Ya para siempre.
Quién eres, blanca niña.
¿De dónde vienes?
Vengo de los amores
Y de las fuentes.
Esquilones de plata
Llevan los bueyes.
¿Qué llevas en la boca
Que se te enciende?
La estrella de mi amante
Que vive y muere.
¿Qué llevas en el pecho
Tan fino y leve?
La espada de mi amante
Que vive y muere.
¿Qué llevas en los ojos,
Negro y solemne?
Mi pensamiento triste
Que siempre hiere.
¿Por qué llevas un manto
Negro de muerte?
¡Ay, yo soy la viudita
Triste y sin bienes!
Del conde del Laurel
De los Laureles.
¿A quién buscas aquí
Si a nadie quieres?
Busco el cuerpo del conde
De los Laureles.
¿Tú buscas el amor,
Viudita aleve?
Tú buscas un amor
Que ojalá encuentres.
Estrellitas del cielo
Son mis quereres,
¿Dónde hallaré a mi amante
Que vive y muere?
Está muerto en el agua,
Niña de nieve,
Cubierto de nostalgias
Y de claveles.
¡Ay! caballero errante
De los cipreses,
Una noche de luna
Mi alma te ofrece.
Ah Isis soñadora.
Niña sin mieles
La que en bocas de niños
Su cuento vierte.
Mi corazón te ofrezco,
Corazón tenue,
Herido por los ojos
De las mujeres.
Caballero galante,
Con Dios te quedes.
Voy a buscar al conde
De los Laureles...
Adiós mi doncellita,
Rosa durmiente,
Tú vas para el amor
Y yo a la muerte.
Esquilones de plata
Llevan los bueyes.
Mi corazón desangra
Como una fuente.
Llevan los bueyes.
¿Dónde vas, niña mía,
De sol y nieve?
Voy a las margaritas
Del prado verde.
El prado está muy lejos
Y miedo tiene.
Al airón y a la sombra
Mi amor no teme.
Teme al sol, niña mía,
De sol y nieve.
Se fue de mis cabellos
Ya para siempre.
Quién eres, blanca niña.
¿De dónde vienes?
Vengo de los amores
Y de las fuentes.
Esquilones de plata
Llevan los bueyes.
¿Qué llevas en la boca
Que se te enciende?
La estrella de mi amante
Que vive y muere.
¿Qué llevas en el pecho
Tan fino y leve?
La espada de mi amante
Que vive y muere.
¿Qué llevas en los ojos,
Negro y solemne?
Mi pensamiento triste
Que siempre hiere.
¿Por qué llevas un manto
Negro de muerte?
¡Ay, yo soy la viudita
Triste y sin bienes!
Del conde del Laurel
De los Laureles.
¿A quién buscas aquí
Si a nadie quieres?
Busco el cuerpo del conde
De los Laureles.
¿Tú buscas el amor,
Viudita aleve?
Tú buscas un amor
Que ojalá encuentres.
Estrellitas del cielo
Son mis quereres,
¿Dónde hallaré a mi amante
Que vive y muere?
Está muerto en el agua,
Niña de nieve,
Cubierto de nostalgias
Y de claveles.
¡Ay! caballero errante
De los cipreses,
Una noche de luna
Mi alma te ofrece.
Ah Isis soñadora.
Niña sin mieles
La que en bocas de niños
Su cuento vierte.
Mi corazón te ofrezco,
Corazón tenue,
Herido por los ojos
De las mujeres.
Caballero galante,
Con Dios te quedes.
Voy a buscar al conde
De los Laureles...
Adiós mi doncellita,
Rosa durmiente,
Tú vas para el amor
Y yo a la muerte.
Esquilones de plata
Llevan los bueyes.
Mi corazón desangra
Como una fuente.
Federico García Lorca
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