miércoles, 21 de octubre de 2009

El violín de Becho

domingo, 18 de octubre de 2009

El tiempo


Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza. (No sé si expreso esto bien.) Quiero decir que a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él, como si alguna colérica visión con espada centelleante nos arrojara del paraíso primero, donde todo hombre ha vivido una vez libre del aguijón de la muerte. ¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad. ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?
Recuerdo aquel rincón del patio en la casa natal, yo a solas y sentado en el primer peldaño de la escalera de mármol. La vela estaba echada, sumiendo el ambiente en una fresca penumbra, y sobre la lona, por donde se filtraba tamizada la luz del mediodía, una estrella destacaba sus seis puntas de paño rojo. Subían hasta los balcones abiertos, por el hueco del patio, las hojas anchas de las latanias, de un verde oscuro y brillante, y abajo, en torno de la fuente, agrupadas, las matas floridas de adelfas y azaleas. Sonaba el agua al caer con un ritmo igual, adormecedor, y allá en el fondo del agua unos peces escarlata nadaban con inquieto movimiento, centelleando sus escamas en un relámpago de oro. Disuelta en el ambiente había una languidez que lentamente iba invadiendo mi cuerpo. Allí, en el absoluto silencio estival, subrayado por el rumor del agua, los ojos abiertos a una clara penumbra que realzaba la vida misteriosa de las cosas, he visto cómo las horas quedaban inmóviles, suspensas en el aire, tal la nube que oculta un dios, puras y aéreas, sin pasar.


Luis Cernuda


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sábado, 17 de octubre de 2009

Acción de Gracias (II)


Por el tiempo que me dieron.
Por el tiempo que aún me falta.
Por multiplicar mis hijos.
Por no perder la esperanza.
Por las heridas del cuerpo.
Por las heridas del alma.
Por este amor que me cura
las cicatrices pasadas.
Porque contemplo mi vida
y no bajo la mirada.
Por buscar siempre respuestas.
Por, a veces, no encontrarlas.
Por la luz que me arde dentro.
Porque encontraré la calma.
Porque respiro y respiran,
conmigo, los que me aman.
Por hacerme crecer tanto.
Por el mar. Por las montañas.




Hoy es mi cumpleaños.



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viernes, 16 de octubre de 2009

Como la cigarra

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal,
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.
Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui,
solo y llorando.
Hice un nudo del pañuelo,
pero me olvidé después
que no era la única vez
y seguí cantando.
Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás
cuántas noches pasarás
desesperando.
Y a la hora del naufragio
y a la de la oscuridad
alguien te rescatará,
para ir cantando.
Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.


María Elena Walsh








jueves, 15 de octubre de 2009

Quizá la más querida




Me diste la intemperie,
la leve sombra de tu mano
pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,
el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.


Julio Cortázar

martes, 13 de octubre de 2009

Memoria Genética



Cierra los ojos. Recuerda qué sentiste
cuando la tierra, poblada de tambores,
palpitaba caliente, embriagadora,
al ritmo de tu propio corazón.
Y solo había ya música y tu cuerpo
y otros cuerpos latiendo con el tuyo,
sudando, saltando, bailando como el tuyo,
expresando la caza, el triunfo, el rito,
la muerte, el deseo, la venganza...

Cierra los ojos. Recuerda qué sentiste
aquel invierno en las verdes tierras altas,
con la capa en los hombros y el tartán empapado.
La gaita gime y llora sobre tus piernas firmes
desgarrando la lluvia, lamentándose al cielo,
música de tu pueblo que ha de ser libre y lucha...

Cierra los ojos. Recuerda qué sentiste
en los días de nómada aventura,
cuando tenías el cielo como techo.
Cuando el camino era en todas direcciones,
sin más patria ni rey que tu guitarra;
madera tibia, curvada, femenina,
que respondía, mimosa, a tu caricia,
vibrando tanto que nacieron estrellas
solo para miraros a ella y a ti fundidos...


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viernes, 9 de octubre de 2009

El juego en que andamos


Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.


Juan Gelman
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jueves, 8 de octubre de 2009

Dos seres


Este que pasa oscuro y silencioso
con trabajo y fatiga
a hombros, el hombre es, pero ¿os dais cuenta
de que tiene la llave de la vida?

Este que pasa como luz sin brillo,
como plata cubierta de ceniza
y dolor, la mujer es, pero ¿os dais cuenta
de que tiene la llave de la vida?

Sólo dos seres hay aún más hermosos
que el sol, que el mar, que la montaña erguida:
son la mujer y el hombre porque tienen
la llave de la vida.

(Oh, más hermosos, sí, pero más tristes
porque saben que tienen la llave de la vida)


Mercedes Saori

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miércoles, 7 de octubre de 2009

Gracias, S.


Nuestra amiga S. me concede este premio tan chuli del sello con el ojo azul, desde su blog http://pecadosss.blogspot.com/.
Las instrucciones son q debo pasarlo a otros diez blogs y q cada uno de los premiados tiene q contar un secreto... ahí voy. Les ha tocado a:

1.- http://arca-mineral.blogspot.com/ Arca Mineral, peaso de artista.
2.- http://imagenes-palabras.blogspot.com/ Imágenes y Palabras, porq aprendo mucho de ti.
3.- http://alfaro-laciudadsinnombre.blogspot.com/ Alfaro, sé q no te entusiasman, pero es tuyo.
4.- http://goathemala.blogspot.com/ La Tierra de los Arboles, tan especial como Goathe.
5.- http://mygrumpyclub.blogspot.com/ Grumpy, por ser brisa fresca.
6.- http://verdadesymentirasdiarias.blogspot.com/ Frabisa, q me muestra otra imagen del mundo.
7.- http://princesasycuentos.blogspot.com/ Princesa, por tu dulce sensibilidad.
8.- http://fernannn.blogspot.com/ Planeta Fernando, nuestro periodista particular.
9.- http://lirioenelespejo.blogspot.com/ Lirio, q se busca y se encuentra por caminos de viento.

10.- http://delosnarcisos.blogspot.com/ Narciso, ese mundo mágico.


Y ahora... quién me contará un secreto?


S., muchísimas gracias, preciosa.
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martes, 6 de octubre de 2009

Nostalgia


Un día, mientras daba mi paseo matinal escuchando la radio, el receptor cambió él solo de emisora al pasar por delante de un edificio, y no recuperó la anterior hasta que salimos de su influencia. Durante los días siguientes, sucedió la misma rareza, que yo acabé aceptando como una de tantas situaciones que carecen de explicación racional. Pero una mañana, de repente, se me ocurrió la posibilidad de que no fuera la radio la que cambiara de emisora, sino yo el que cambiara de identidad. Si los aparatos de radio sufren interferencias, ¿por qué no va a padecerlas el cerebro, que funciona también a base de impulsos eléctricos? De hecho, con más frecuencia de la deseable decimos cosas o ejecutamos actos en los que no nos reconocemos, como si el vecino de arriba, que tiene muy mal carácter, hubiera producido unas ondas excepcionalmente fuertes que quizá contaminan el nuestro. Si con el mando a distancia, que funciona a pilas, somos capaces de cambiar de canal el televisor de la casa de al lado, ¿cómo no vamos a poder con las ondas cerebrales, que son potentísimas, alterar el comportamiento de un cerebro que se encuentra a siete u ocho pasos del nuestro?

El caso es que desde entonces, cada vez que pasaba por delante del edificio donde la radio cambiaba aparentemente de emisora, me detenía unos instantes y cerraba los ojos, intentando averiguar a quién pertenecía aquella identidad que intentaba ocupar parte de la mía. Al principio me hacía gracia esa penetración de la que me sentía objeto, pero cuanto más tiempo pasaba frente al misterioso edificio, más invadido y violentado me sentía. Comenzó a darme miedo y ahora paso por la acera de enfrente, donde no se produce ninguna interferencia. Pero siempre me pregunto, no sin nostalgia, quién sería ese otro (o esa otra) cuyo encéfalo emitía en la misma onda que el mío.

Juan José Millás


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lunes, 5 de octubre de 2009

Sin palabras.





Descanse en paz.



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domingo, 4 de octubre de 2009

Seguir caminando


Y va a seguir caminando
aunque arrastre los pies,
aunque las rodillas
ya no le respondan como antes,
aunque sea
un poco más difícil sonreír,
porque se quiere bañar
en el resplandor de las luciérnagas.
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sábado, 3 de octubre de 2009

Haikus


VII

Lo bello está
En buscar el amor siempre
No en hallarlo



XI

Jamás lleves tu
Corazón en la mano
Puede quebrarse.



LX

Los poetas somos
Moradores del viento
Fruta de Nieve.



XXXIV

Como la ostra
Hace una perla así yo
Escribo poesía.



XXII

Algún día seré
Sólo un recuerdo que
No podrán borrar.



XXXV

Está bien madre
Puesto que ha de ser así
Serás mi sombra.


Max Dextre


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viernes, 2 de octubre de 2009

Olvidado Rey Gudú


Pero el viento no parecía revelarle nada: al menos nada de cuanto él esperaba conocer. Palabras, palabras hermosas se aventaban ahora, apenas recordadas. “Yo no tengo por qué entender estas voces –decidió-. Sólo entiendo el olor, el color, el sabor de cuanto palpo y me rodea. Yo soy el Rey.” Y para él, ser Rey era una condición capacitada para ordenar el canto de los mirlos, el amanecer entre las ramas del cerezo, la suave melodía que arranca el viento de la hierba. Y también la grandeza de su pueblo. Y sí; era probable que los milanos tuvieran un rey; él, desde niño, les había visto en perfecta formación, conducidos por uno solo, hacia las tierras calientes. Y le llegó otro recuerdo tan frágil, tan leve y aparentemente sin sentido en medio de la gravedad de su espera, que le estremeció: el día en que un gorrión –sí, quizá era un gorrión- alzó inesperadamente el vuelo a su lado y le asustó, como antes no le había asustado nada ni nadie.



Olvidado Rey Gudú
Ana María Matute
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jueves, 1 de octubre de 2009

Octubre


Estaba echado yo en la tierra, enfrente
el infinito campo de Castilla,
que el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente.

Lento, el arado, paralelamente
abría el haza oscura, y la sencilla
mano abierta dejaba la semilla
en su entraña partida honradamente.


Pensé en arrancarme el corazón y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo,
el ancho surco del terruño tierno,

a ver si con partirlo y con sembrarlo,
la primavera le mostraba al mundo
el árbol puro del amor eterno.


Juan Ramón Jiménez


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