Hay una dulce calma bajo el cielo azul de la mañana.
Un vientecillo suave mece las copas de los árboles y las hojas que aún son verdes muestran, orgullosas, su envés de plata vieja.
Todo está nuevo, a estrenar, en este día luminoso de otoño. Los colores de la naturaleza cambian, se van volviendo de sangre y oro.
Yo siento que es un regalo para mí, solo para mis ojos siempre asombrados y agradecidos...
Hoy es mi cumpleaños.


















