sábado, 21 de febrero de 2026

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Pero no eres tú. Rememoras días pasados, otro cielo, otras casas. Te ves allí (primeras sonrisas de tus hijos, sus primeros pasos, los días de cole, las batallas adolescentes...) te recuerdas en esa vida que ahora transcurre vertiginosa. Las rupturas, el dolor, la separación, la pérdida. El reencuentro, la aventura, la sorpresa, el gozo, la ausencia, la decepción, el miedo, la consciencia. Y aquella niña, aquella mujer que pasó por todo eso, va cosida a las costuras de tu alma, pero no eres tú. Hay muchas vidas en cada vida. Hay muchas personas en la persona que eres. Esta, la de ahora, es nueva. Será emocionante ver quién eres mañana.

 

4 comentarios:

  1. Es un espejo que no devuelve un rostro, sino muchos.
    La memoria nos habita como una casa antigua: crujen los suelos de la infancia, se abren ventanas donde aún resuenan risas pequeñas, portazos de adolescencia, despedidas que dejaron cicatriz. Todo eso nos compone, nos zurce, nos sostiene… pero no nos encierra.
    No somos únicamente lo que fuimos, sino también lo que estamos siendo.
    Cada etapa es una piel que cae, una muda silenciosa. La mujer que sufrió, la que amó, la que temió y la que celebró sigue latiendo en lo hondo, pero la de ahora respira distinto. Y en esa respiración nueva hay promesa.
    Qué privilegio y qué vértigo descubrirse otra vez.

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    1. Gracias por tu comentario, con el que estoy totalmente de acuerdo. Siempre los mismos, siempre distintos, como el agua de un río... Gracias también por tu visita. Estás en tu casa.

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  2. En una mujer tanta mujeres tantas vidas... besos

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  3. Todo lo que fuimos, somos y seremos... Un besico.

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