domingo, 12 de febrero de 2017

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Hemos vibrado a la vez. Los violines, las violas, los contrabajos, los violonchelos y alguna parte de mí, casi escondida.
Ha sido como salir y volar. Como asomarse a un acantilado en un día luminoso. Como abrir una puerta.
Algo se ha expandido, ha respirado, ha planeado como un pájaro en una corriente de aire, sin esfuerzo, solo disfrutando de sus alas abiertas.

Bendita sea la música.

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