miércoles, 28 de diciembre de 2016

Se está apagando



Esto ya se sabía.
Noventa años a la espalda son muchos años.
Que ya ha vivido su vida, que así ya no es una carga para su hija (que la adora), que tenemos fecha de caducidad.
Todo eso lo sé. Isabel María agoniza en la cama de un hospital. No en su camita, la que la acunó durante tantos años, ni rodeada de la gente que la queremos. No. Tiene que ser en la inhóspita asepsia de un puto hospital.
Estoy tan triste, tan enfadada, que ni veo las letras que escribo. No paro de llorar. Y no me lo puedo permitir, porque hay otra personita que me espera y a la que debo mi mejor sonrisa. Mientras Isabel se apaga, tomaré la mano de Elvira y trataré de que sea feliz, porque esa es mi labor.
Maldito día y maldita Navidad. 
Esto empieza a superarme.
Isabel se va y yo no le puedo cantar lo de los elefantes que se balanceaban, no le diré mas que primero comemos y luego hablamos, lo guapa que está con ese pelo cortito.
Estoy muy triste. Se me han salido las grapas del corazón.
Pero Elvira no lo va a notar.

2 comentarios:

  1. Una putada, pero por ese camino transitamos todos con la misma meta...una putada, si...
    Lo siento... :(
    Besos y salud

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    1. Gracias, Genin. Se sabe, pero duele.
      Un besico.

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