domingo, 13 de noviembre de 2016

De madrugada



De madrugada, las calles de las ciudades parecen otras.
Los pasos resuenan sobre el empedrado de diferente forma, como si cobraran algún tipo de vida más allá de la que le da el cuerpo dueño de esos pies.
No hay gente, la ciudad descansa.
Te sientes como un explorador de otro planeta, de uno en otra dimensión y que se parece extraordinariamente al tuyo, pero que no lo es.
Las farolas tienen un halo tenue, porque hace frío, aunque no demasiado.
Estás bien bajo tu abrigo. El mojito no se te ha subido a la cabeza y piensas que has de irte a casa, a dormir, porque mañana madrugas. Pero no te irías. Prolongarías la madrugada aún más, porque hay una enorme luna, porque amas esa ciudad dormida y por más cosas.
Y agradeces. No dices nada, pero agradeces.

4 comentarios:

  1. Por el viaje a ese planeta, por que se pueda prolongar, por esas cosas, gracias.

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  2. En cada mundo hay muchos mundos.En cada espacio, en cada hora, infinitos momentos.
    Gracias por venir, un besico.

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  3. Si, es cierto, a veces nunca llega la hora para irse a casa...o a la cama... jajaja
    Besos y salud

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    1. La hora llega. Las ganas, no. :)
      Besicos, Genin.

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