martes, 23 de febrero de 2016

Dos pétalos de rosa




Ella vino sonriendo.
Tenía en los ojitos
la luz de mil estrellas.
Entonces, despacito,
como quien da un secreto,
puso un beso en la punta
de mi yaya nariz
y otro beso callado
en la piel de mis labios.
Dos pétalos de rosa.
Dos caricias apenas
de su boca a mi alma.
Y entonces todo el día
cobró sentido y forma,
se perfumó mi tarde.
Porque ella es poderosa
y guarda en su bolsillo
la llave de mi risa.


Sara Royo


domingo, 21 de febrero de 2016

Equivocado




El árbol está equivocado.
No, aún no es primavera.

sábado, 20 de febrero de 2016

Tú, que nunca serás


                                                                Foto de Pedro Sabalete








Sábado fue, y capricho el beso dado, 
capricho de varón, audaz y fino, 
mas fue dulce el capricho masculino 
a este mi corazón, lobezno alado. 

No es que crea, no creo, si inclinado 
sobre mis manos te sentí divino, 
y me embriagué. Comprendo que este vino 
no es para mí, mas juega y rueda el dado. 

Yo soy esa mujer que vive alerta, 
tú el tremendo varón que se despierta 
en un torrente que se ensancha en río, 

y más se encrespa mientras corre y poda. 
Ah, me resisto, más me tiene toda, 
tú, que nunca serás del todo mío.

Alfonsina Storni

viernes, 19 de febrero de 2016

Para seguir




Para seguir pintando
una sonrisa en mi cara
para mirar la escarcha
y casi deshacerla.
Apenas poco más
que un toque de ternura
apenas un instante
de choque de planetas.
Es casi primavera
y yo vuelvo a soñar.


Sara Royo



jueves, 11 de febrero de 2016

Y es mar






Hay días así, de lluvia y frío.
Días en los que miras dentro
y hay un agujero gris
que duele y grita.
Un mar entero se escapa por los ojos
y es mar, porque es salado
y es mar porque es inmenso
y es mar porque te ahogas
y es mar porque naufragas.
Es mar porque te arroja
de golpe hacia la orilla
donde, si tienes suerte,
algún abrazo amigo
quizás te arropará.


Sara Royo


lunes, 8 de febrero de 2016

No es que muera de amor...

                                                               (Foto de Pedro Sabalete)






No es que muera de amor, muero de ti. 
Muero de ti, amor, de amor de ti, 
de urgencia mía de mi piel de ti, 
de mi alma, de ti y de mi boca 
y del insoportable que yo soy sin ti. 

Muero de ti y de mi, muero de ambos, 
de nosotros, de ese, 
desgarrado, partido, 
me muero, te muero, lo morimos. 

Morimos en mi cuarto en que estoy solo, 
en mi cama en que faltas, 
en la calle donde mi brazo va vacío, 
en el cine y los parques, los tranvías, 
los lugares donde mi hombro 
acostumbra tu cabeza 
y mi mano tu mano 
y todo yo te sé como yo mismo. 

Morimos en el sitio que le he prestado al aire 
para que estés fuera de mí, 
y en el lugar en que el aire se acaba 
cuando te echo mi piel encima 
y nos conocemos en nosotros, 
separados del mundo, dichosa, penetrada, 
y cierto , interminable. 

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos 
entre los dos, ahora, separados, 
del uno al otro, diariamente, 
cayéndonos en múltiples estatuas, 
en gestos que no vemos, 
en nuestras manos que nos necesitan. 

Nos morimos, amor, muero en tu vientre 
que no muerdo ni beso, 
en tus muslos dulcísimos y vivos, 
en tu carne sin fin, muero de máscaras, 
de triángulos oscuros e incesantes. 
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo, 
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos. 
En el pozo de amor a todas horas, 
inconsolable, a gritos, 
dentro de mi, quiero decir, te llamo, 
te llaman los que nacen, los que vienen 
de atrás, de ti, los que a ti llegan. 
Nos morimos, amor, y nada hacemos 
sino morirnos más, hora tras hora, 
y escribirnos y hablarnos y morirnos.


Jaime Sabines

domingo, 7 de febrero de 2016

Balada del loco amor

I

No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.
No, Amor no llega tarde. Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.

II
Amor, el niño loco de la loca sonrisa,
viene con pasos lentos igual que viene a prisa;
pero nadie está a salvo, nadie, si el niño loco
lanza al azar su flecha, por divertirse un poco.
Así ocurre que un niño travieso se divierte,
y un hombre, un hombre triste, queda herido de muerte.
Y más, cuando la flecha se le encona en la herida,
porque lleva el veneno de una ilusión prohibida.
Y el hombre arde en su llama de pasión, y arde, y arde
Y ni siquiera entonces el amor llega tarde.

III
No, yo no diré nunca qué noche de verano
me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano.
No diré que esa noche que sólo a ti te digo
se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.
No, no diré esas cosas, y, todavía menos,
la delicia culpable de contemplar tus senos.
Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada,
que era como la llave de una puerta cerrada.
Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor,
y ni siquiera entonces llegó tarde el amor.



José Angel Buesa

miércoles, 3 de febrero de 2016

Digo

                                                               (Foto de Pedro Sabalete)






Digo que no es bastante
todo lo que he vivido.
Digo que quedan flores,
carreteras, mañanas,
abrazos y tormentas
que mi piel no ha sentido.
Que hay infinitos besos
prendidos de mi boca,
y caricias, y aire,
y lágrimas y miedo.
Digo que quedan cielos
y por contar estrellas.
Digo que no sé nada,
que aún no he aprendido.


Sara Royo


miércoles, 27 de enero de 2016

Ella camina entre la niebla







Ella
camina entre la niebla.
En su cara
minúsculas gotas de agua,
como miles de besos.
Como un útero amable,
húmedo y conocido.
En el universo
algo se coloca
mientras ella
camina entre la niebla.


Sara Royo


lunes, 25 de enero de 2016

Roto



Qué sentido tenía robarme tu nombre?
Torpemente, has roto el cristal. Torpemente.

sábado, 23 de enero de 2016

Nublado



Nublado. Con algo de niebla. Así estaba el parque esta mañana, muy temprano.
Una enorme paz al caminar, como si fuera yo la única persona despierta a esa hora.
Algunas hojas se resisten a abandonar su árbol y persisten es esa absurda fidelidad.

El invierno avanza hacia la primavera.

martes, 12 de enero de 2016

Para Humo







El dice que es humo.
Yo digo que es como el pan
amable y tierno
cálido como el sol
dulce como la uva.

Sara Royo


miércoles, 6 de enero de 2016

Día de Reyes



Caminar por el parque en completa soledad. El viento frío mordiéndome las mejillas. El sol saliendo de entre las nubes, detrás de la montaña, con su chal púrpura. Sentirme viva y en paz.
Y luego todos mis hijos, conmigo.
La carita de mi peque abriendo regalos, sin saber que ella es el mejor regalo de todos...
No sé a quién debo agradecer este día de Reyes. Pero le doy las gracias. Porque ha sido el mejor en muchos, muchos años.
Gracias.

domingo, 3 de enero de 2016

Mírame

                                                                              Foto de Pedro Sabalete





Mírame.
Ni así estoy segura
de que puedas verme.
Me escondo detrás
de cada palabra
igual que en la selva
se ocultan los pájaros.
No me verás, no.
Necesitarás
unos ojos nuevos,
unas manos nuevas
que nadie ha inventado.
Tócame,
si puedes.
Oyeme en silencio.
Escucha las cosas
que yo jamás digo.
Créate. Existe.
Y no pienses nunca
que fue culpa mía.
No puede el otoño
nacer primavera.

Sara Royo

sábado, 2 de enero de 2016

Queridos Reyes Magos:




Queridos Reyes Magos:
Ante todo recordaros que soy republicana convencida y que esta carta no tendría lugar de no saber que no érais reyes, ni magos, ni tres. Erais cuatro hombres sabios, cuatro astrónomos que se echaron a la arena del desierto en pos de una rara estrella guiadora hacia un niño especial.
Y esa niña que aún tengo dentro y pisa los charcos no deja pasar un año sin pediros cosas. Este año no sé si he sido buena, pero he sido valiente, que creo también cuenta. Así que ahí van mis peticiones.
Es importante que me traigáis salud, cariño y el dinero suficiente para mis hijos y sus familias.
Para mi también estaría bien eso, así que apuntadlo, porfa. Os pido paciencia, que ando escasa. Os pido una escalera larga para bajar de mi torre, un viento favorable para mi velero y una noche clara para ver mis estrellas. Os pido lluvia que sacie el suelo y haga florecer mi corazón. Os pido un sol que caliente sin quemar. 

Quisiera que nunca me faltaran mis manos ni mis ojos, ni esta risa que puede espantar pájaros. Y no os olvidéis, por favor, de traerme la paz después de la tormenta.
A mis amigos llevadles lo que más necesiten. Aunque no os hayan escrito carta. Ya sabéis que a veces se olvidan las cosas. Pero vosotros sabéis qué hacer.
Gracias por adelantado. Besos para vosotros y vuestros camellos. 

Me asomaré a la ventana, a ver si por fin os veo.

Sara