"Por eso se fija tanto en el recuerdo, por eso se pueden contar tan bien las catástrofes. Lo que pasa -dijo la Maga- es que la felicidad es solamente de uno y en cambio la desgracia parecería de todos”.
"Rayuela", Julio Cortázar. Capítulo 24.
Comienza la estación que me hace prisionera, que solo me permite salir muy temprano, cuando el día está recién estrenado y fresco. Pocos sitios quedan para huir en esta vieja ciudad, ávida de gorriones. Las noches pesan, y el aliento retrasado del ardiente cemento, poca tregua da.
Celebraré, pues, la ilusión del otoño.
Amaba España de una manera que me parecía chocante. Ella, de ascendencia española, estaba al día de las cosas que ocurrían aquí, bastante más informada que yo, ya que me hablaba de gente que ni me sonaba.