jueves, 13 de agosto de 2026

Eclipse


Ayer asistimos a la extraña carambola cósmica, que ocurre sin que lo pidamos o busquemos, solo cuando los astros, en su baile infinito, deciden que pase. En Madrid, duró poco ese ocultarse el sol, tímido y empequeñecido por una luna decidida a ser la protagonista. No volverá a ocurrir, por aquí, hasta dentro de cien años, dicen. Nadie de los que ayer, preparadísimos con nuestras gafas especiales, mirábamos con asombro, indiferencia o incluso reverencia, lo veremos otra vez. Para el cosmos, el tiempo es de otra manera. Yo me sentí muy pequeñita, una mota sobre este planeta cansado de girar sin parar. Somos nada, y destruimos todo con una desvergüenza y una estupidez de las que hacemos alarde, sin entender que eso nos está matando... Procuro no pensar en un futuro que no me gusta. Me quedo con la alegría de mi tribu, ayer, con nuestras estupendas gafas, juntos, mirando el eclipse.

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