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martes, 18 de enero de 2022

El cómplice


Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere.
No importa mi ventura o mi desventura.
Soy el poeta.

Jorge L. Borges

 

martes, 31 de agosto de 2021

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domingo, 8 de agosto de 2021

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sábado, 20 de mayo de 2017

El amenazado




Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir. 
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. 
      La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre 
      es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio 
      de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras 
      que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus 
      espadas, la serena amistad, las galerías de la biblioteca, 
      las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, 
      la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, 
      el sabor del sueño? 
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. 
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se 
      levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que 
      miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz. 
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, 
      la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. 
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. 
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. 
Ya los ejércitos me cercan, las hordas. 
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) 
El nombre de una mujer me delata. 
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

Jorge Luis Borges

sábado, 21 de enero de 2017

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lunes, 16 de noviembre de 2009

Haikus


16


Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe
que te consuela.

17


La vieja mano
sigue trazando versos
para el olvido.



Jorge Luis Borges
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viernes, 28 de noviembre de 2008

Soy



Soy el que sabe que no es menos vano
que el vano observador que en el espejo
de silencio y cristal sigue el reflejo
o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.
Soy, tácitos amigos, el que sabe
que no hay otra venganza que el olvido
ni otro perdón. Un dios ha concedido
al odio humano esta curiosa llave.
Soy el que pese a tan ilustres modos
de errar, no ha descifrado el laberinto
singular y plural, arduo y distinto,
del tiempo, que es uno y es de todos.
Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.

Jorge Luis Borges