domingo, 31 de julio de 2016

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sábado, 30 de julio de 2016

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martes, 26 de julio de 2016

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domingo, 24 de julio de 2016

Me espera el mar



Me espera el mar, lo sé,
no se me olvida.
Por la noche yo siento la mirada
de docenas de estrellas
que allá arriba
me vigilan con luz en su sonrisa.
Un día de calor
tras otro día.
El verano desgrana sus minutos
y la noche se llena
de maullidos
como un coro de niños solitarios.
Me espera el mar,
yo iré en cuanto pueda.
Está oscuro, el sol se ha desmayado.
La pálida belleza de la luna
reina ya
sobre los negros campos.
Me voy a descansar
y entre mis manos
duerme un hada
brillante y diminuta.

Sara Royo


sábado, 23 de julio de 2016

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martes, 19 de julio de 2016

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domingo, 17 de julio de 2016

Tengo un sueño



Tengo un sueño, un solo
sueño, seguir soñando.
Soñar con la libertad, soñar
con la justicia, soñar con la
igualdad  y ojalá ya no
tuviera necesidad de soñarlas.
Soñar con mis hijos, grandes,
sanos, felices, volando
con sus alas,
sin olvidar nunca el nido.
Soñar con el amor, con
amar y ser amado,
dando todo sin medirlo,
recibiendo todo sin pedirlo.
Soñar con la paz en el mundo,
en mi país, en mi mismo,
y quién sabe cuál es
más difícil de alcanzar.
Soñar que mis cabellos
que ralean y se blanquean
no impidan que mi mente
y mi corazón sigan jóvenes,
y se animen a la aventura de
seguir siendo niños y conserven
la capacidad de jugar.
Soñar que tendré la fuerza,
la voluntad y el coraje
para ayudar a concretar mis
sueños en lugar de pedir
milagros que no merecería.
Soñar que cuando llegue
el final podré decir
que viví soñando y que
mi vida fue un sueño soñado
en una larga y plácida noche
de la eternidad.
Martin Luther King

sábado, 16 de julio de 2016

Volver




Porque lo nuestro, con sus mases y sus menos y sus peces y su pan
no crece en los frutales,
no se vende en botica 
ni ocurre sino aquí, en este abrazo.
Se labra como la tierra.
Se faena como el mar.
A las duras y maduras y a la cebolla y el pan.
Batallando Trafalgares.
Follando mal y poquito los sábados por la tarde.
Muriendo a final de mes.
Rezando lo que sabemos para empezar otra vez
desde un millón doscientos cuatro grados bajo cero,
desde el mismo vientre que Jonás.
Porque te sí.
Porque tú me.
Porque To Be o no To Be ya no me importa
desde que nos diagnosticaron
mal de amores, ay-ay-ay-ay-,
hasta que sólo la muerte nos separe.


Billy MacGregor



jueves, 14 de julio de 2016

Cosas que merecen la pena

(Foto de Teresa Salvador)





Cosas que merecen la pena. O, mejor aún: la alegría.
A saber:
El mar, una noche de verano durmiendo en la terraza, el olor de la tierra mojada, del café recién hecho y del césped cortado. Mi peke, cantando en inglés. Mirarte al espejo y pensar: joder, estás guapa. Un whatsapp de alguien que te hace reír. Una propuesta inesperada para ir al cine de verano. Pensar en tus hijos y sonreír. Que tu vieja orquídea florezca este año, otra vez. Nuevos amigos. Los amigos de siempre. Proyectos de hacer cosas en casa. Trabajo para realizar esos proyectos. Un café con leche condensada y hielo a media tarde. Beber sandía. Que le digas a una amiga que tienes monazo de mar y te ofrezca, de corazón, la llave de su casa de Calpe. El manojo de lavanda, robada con alevosía, secándose en la repisa de la chimenea. Sanar, sin prisa y sin pausa, cada una de las heridas. Aprender a caminar despacito. Una tormenta. Saludar a ese perrico del parque, sabiendo que siempre voy a tener mas feeling con un animal que con muchas personas. Ese abrazo q le doy a Mister cada vez que me lo pide, y ronronear casi como él. Isabel María que canta el elefante que se balanceaba. Elvira y yo, contándonos los novios. 
Y un millón más de cosas. Cuánto que agradecer.

miércoles, 13 de julio de 2016

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domingo, 10 de julio de 2016

Sin daños a terceros






Justamente ahora
irrumpes en mi vida,
con tu cuerpo exacto y ojos de asesina.
Tarde como siempre,
nos llega la fortuna.
Tu ibas con él,
yo iba con ella,
jugando a ser felices por desesperados,
por no aguardar los sueños,
por miedo a quedar solos.
Pero llegamos tarde,
te vi y me viste,
nos reconocimos enseguida,
pero tarde.
maldita sea la hora
que encontré lo que soñé,
tarde.
Tanto soñarte y extrañarte sin tenerte,
tanto inventarte,
tanto buscarte por las calles como un loco,
sin encontrarte.
y ahí va uno de tonto;
por desesperado,
confundiendo amor con compañía.
Y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja,
te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón.
Y no tengo nada contra ellos,
la rabia es contra el tiempo
por ponerte junto a mí,
tarde.
Ganas de huir;
de no verte ni la sombra,
de pensar que esto fue un sueño o una pesadilla,
que nunca apareciste,
que nunca has existido.
Ganas de besarte,
de coincidir contigo.
de acercarme un poco,
y amarrarte en un abrazo,
de mirarte a los ojos
y decirte bienvenida.
Pero llegamos tarde.
te vi y me viste,
nos reconocimos en seguida,
pero tarde.
Quizás en otras vidas,
quizás en otras muertes.
Que ganas de rozarte,
que ganas de tocarte,
de acercarme a ti y golpearte con un beso,
de fugarnos para siempre,
sin daños a terceros.
Ricardo Arjona

sábado, 9 de julio de 2016

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viernes, 8 de julio de 2016

Verano

(Foto de Pedro Sabalete)



Este verano ha empezado fuerte, distinto, ocupado, repleto.
Con montones de cosas que hacer. Con el tiempo lleno desde que el día se ilumina. Con gente que cuidar, que mimar.
Claro que hay momentos agridulces.  Claro que, a veces, una sombra oscura me cruza las cejas y me desbordo por los ojos con unas palabras o una melodía.
Pero estos momentos son muy pocos.
Respiro mi vida. Esta vida que tengo y agradezco con alegría. Si miro hacia atrás (y lo hago poco) no puedo si no estar contenta con todo lo que me ha regalado Dios, el Universo, o como queráis llamarlo.
Duermo como un tronco, a pesar del calor. Y sin pastillas, desde hace meses. Se me ha curado algo que debía dolerme mucho, aunque yo no lo dejara manifestarse.
He decidido ser feliz. 
Y, a fe mía, que lo estoy consiguiendo.

jueves, 7 de julio de 2016

Sobrevivir

(Foto de Teresa Salvador)




Asomarte a la calle. Encender un cigarro.
Y mandar todo esto, lo más cerca, a la mierda.
Son momentos concretos.
Y luego en el buzón
encuentras una carta
del banco que muy amablemente
te recuerda que tienes
que pagar el impuesto de un amor olvidado.
Pero entonces -y antes
de destrozarlo todo-
imagina que alguien
tal vez en ese instante
te recuerde y sonría.
Tampoco es tan difícil sobrevivir al mundo.


Rodolfo Serrano

martes, 5 de julio de 2016

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Le pusimos al osito de peluche bajo el sobaquillo una pintura plasti decor. Amarilla.
Ella, muy seria, retiró la pintura y la miró. 
Treinta y seis, dijo.
Se dirigió a mi: Qué le parece, doctora yaya?
Yo no sabía si  seguir con la revisión del hospitalillo de muñecos acostados en los cojines, o comérmela a besos.