martes, 31 de mayo de 2016

Entre paréntesis



(Si coges un tornillo con la punta de los dedos de una mano y una tuerca con la otra, así, automáticamente, no querrás otra cosa que enroscarlos. Acercarás el uno al otro con tanta precisión como si del ensamblaje de un módulo espacial se tratara, y no más entren en contacto empezarás a girar la tuerca en el tornillo y milímetro a milímetro, mientras esta se desliza con suavidad cada vez más a lo hondo y abrazándolo todo a su paso como hace la hiedra con los muros, sentirás de pronto la extraña sensación de que todo está en su sitio. Cada estrella. Cada montaña. Cada papel que Sherlock Holmes dejaba sobre su escritorio cubrirse de polvo. Cada gota de lluvia. Cada maniquí de cualquier escaparate esperando el amor al otro lado del cristal.
Y te hace feliz la idea de que, por mucho que tires, no van a separarse nunca nunca y por lo tanto se oxidarán con el tiempo bajo el paso de los siglos y los siglos amén llegando a fundirse en una sola pieza, tan valiosa, única, e irrepetible.)

Billy McGregor


lunes, 30 de mayo de 2016

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domingo, 29 de mayo de 2016

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sábado, 28 de mayo de 2016

Hay días




Hay días en los que ocurre algo que no es ni siquiera muy importante, pero que abre la caja de los truenos, el frasco del miedo. 
Y te ves frente a tu vida. Te ves frente a tus sensaciones, tus temores, tu fragilidad.
Porque eres fuerte, siempre lo eres. Puedes hacer lo que hay que hacer, aunque sea difícil. Puedes ganar casi todas las batallas.
Hay días nublados por dentro, con un frío extraño que no puede calentar ni el sol de primavera. Días en los que se abre el grifo de las lágrimas y lloras un mar, ese mar junto al que te gustaría estar, pero que siempre tienes dentro.
Sí. Hay días así. Pero no pasa nada. Nunca pasa nada.


viernes, 27 de mayo de 2016

Las amapolas

(Foto de Teresa Salvador)




Las amapolas
pintan de sangre
el campo verde
de primavera.
Dulce mar rojo
que el viento mece.
Mil mariposas
se desesperan.


Sara Royo

jueves, 26 de mayo de 2016

En algún lugar, sobre el arcoiris...

miércoles, 25 de mayo de 2016

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lunes, 23 de mayo de 2016

Anapola



Pone piedrecillas en el camino apresurado de las hormigas. Creo que, como yo, las odia un poco. Y comentamos que qué grande es esta, y mira esa, cómo corre, y tratamos de memorizar que la casa de las hormigas se llama hormiguero. Lo tenemos casi dominado.
Caminamos entre esta exuberancia primaveral, todo a reventar de vida. El campo es una fiesta de colores.
Me cuenta que fué el sufelaños de la tía Diana y que mañana es el sufelaños de mamá. Esas flores rojas son anapolas. Las margaritas (me quiere, no me quiere) han perdido algo de interés. Y ha descubierto que le chifla soplar los diente de león. Se queda mirando fascinada como vuelan, etéreas, casi como hadas, las mil partes de esa bola de pelusa maravillosa con un nombre que no le pega nada. Diente de león. Qué bobada. Suspiros de ninfa debería llamarse. O algo así, no sé.
No volveré a mirar de igual modo un diente de león. Ni una anapola.
Ella me ayuda a redescubrir el mundo. Nombra las cosas de otra manera y cobran significado y forma.
Eres grande, pequeña. Te lo dice una princesa.

domingo, 22 de mayo de 2016

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sábado, 21 de mayo de 2016

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jueves, 19 de mayo de 2016

Amor de tarde

(Foto de Teresa Salvador)





Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme «¿Qué tal?» y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.


Mario Benedetti

miércoles, 18 de mayo de 2016

Parece que fué ayer...





Fué ese dolor, ese que parece que te rompe por la mitad.
El aviso de que la vida continúa y necesita de tu esfuerzo para hacerlo.
Y sí. Me rompí por dentro y florecí. Salió ella.
Ella, que utiliza las alas. Ella, que es creación, fantasía, fuerza, ternura.
Ella. Una de las mejores cosas que hice en la vida. Ella. Especial, única. Que de niña era trigo y se borraba los besos.
Hoy cumple 31. Y parece que fué ayer.

martes, 17 de mayo de 2016

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Respirar las rosas y la hiedra. Y la sangre del césped, que un operario del ayuntamiento corta con su maquinita. Cómo huele la hierba recién segada, que bella manera de hacer notar su dolor...
La mañana es nueva. Yo la estreno.
Hay nubes todavía. El azul del cielo es de un tono pastel, suave. 
Las matas de malvas están a reventar de flores. Margaritas silvestres a montones (me quiere, no me quiere?). Alguna amapola pone su rojo discordante en ese mar de verde.
Y sigue mayo. Día a día. Noche a noche.

lunes, 16 de mayo de 2016

Qué pequeño se ve todo desde aquí



Te decía , pajarito
que la amo,
justo antes de que echaras a volar.
Acaso tú, mejor que nadie,
sepas que la historia se escribió con el hambre
de llegar a un final imposible.

Cuando menos, glorioso.
Ganar la cumbre.
Clavar la espada.
Atar su pañuelo.
Arrodillarse.
Jurar: "Vengo a morír entre tus brazos."
Y el eco hará el resto.
Te decía, pajarito, mientras te ibas con el viento y en el pico una lombriz
de vuelta al nido,
que siempre la amaré.
Lo demás, sólo es vivir.

Billy MacGregor

domingo, 15 de mayo de 2016

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