sábado, 21 de agosto de 2021
miércoles, 18 de agosto de 2021
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"¿De qué me sirvió a mí el orgullo y el no mirarte y el dejarte despierta noches y noches? ¡De nada! ¡Sirvió para echarme fuego encima! Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan, y no es verdad, no es verdad".
domingo, 15 de agosto de 2021
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Te contaré mi historia, quizás, una mañana
mientras cae sobre el suelo la luz recién abierta
y los árboles bailan despacio y suavemente
con sus ramas cargadas de sueños y cuchillos.
Te contaré mi historia como si fuera un cuento,
sin dragones, ni brujas, ni princesas cautivas
solo el goteo lento de lágrimas saladas
y una voz que se quiebra como rama de olivo.
Sara Royo
sábado, 14 de agosto de 2021
Cultivo una rosa blanca
jueves, 12 de agosto de 2021
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miércoles, 11 de agosto de 2021
Soneto 61
partir sin alma, e ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;
creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno.
Lope de Vega
domingo, 8 de agosto de 2021
sábado, 7 de agosto de 2021
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martes, 3 de agosto de 2021
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sábado, 31 de julio de 2021
Materia
jueves, 29 de julio de 2021
Alza tus brazos
martes, 27 de julio de 2021
Distinto
lunes, 26 de julio de 2021
Mi yaya
Mi yaya fué, seguramente, mi primera amiga. Ella ideaba los planes más locos, y los llevaba a cabo conmigo de la mano. De repente decía: me llevo a la chica a Zaragoza. Y a nadie se le ocurría llevarle la contraria, ni siquiera a mis padres.
Recuerdo claramente una mañana. Me había llevado con ella a Zaragoza, como tantas veces. Yo iba de su mano, no sé si aún tendría los cinco años. Cruzábamos rapiditas una calle y, de repente, un coche frena ruidosamente justo delante de nosotras. El conductor, pálido del susto, saca la cabeza por la ventanilla e increpa a mi abuela: señora, ponga más cuidado al cruzar, que casi me llevo por delante a la cría y a usted!!!!!
Y mi yaya mirándole con infinito desprecio, le dijo, muy tranquila: atontao, no ves que está verde?









