En las noches de invierno, las estrellas se asoman hasta el borde de su cielo y miran hacia abajo, a nuestro pequeño planeta azul. Contemplan los árboles, la hierba, la hojarasca. Y les gusta tanto nuestro confuso mundo, que quisieran tener manos para acariciarlo. Entonces las estrellas se estremecen en sus galaxias de colores magníficos, tiemblan y se desperezan, y se desprenden de partículas de luz impolutas, leves, brillantes, que caen sobre la tierra como un manto de ternura. La gente lo llama escarcha. Pero yo sé que es amor.
sábado, 12 de diciembre de 2020
martes, 8 de diciembre de 2020
Por qué cantamos
Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil
usted preguntará por qué cantamos
si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza
usted preguntará por qué cantamos
si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro
usted preguntará por qué cantamos
cantamos porque el río está sonando
y cuando suena el río / suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino
cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos
cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota
cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.
cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta.
Mario Benedetti
domingo, 6 de diciembre de 2020
Hombre viejo
¿Dónde están los recuerdos que traje?
Mis hijos se fueron;
los sueños se extinguen;
los versos que leí
duermen bajo tierra.
Veneraba tus labios,
tu cadera rubia,
y así es como te conocí:
abrazándome por la espalda,
iluminando con besos
el temblor de mi rostro.
He sufrido todo lo que Dios consiente
y al morder el filo de tu boca,
fue tu silencio de cobre
mi tardía inspiración:
como cuando el dolor
ensombrece los álamos
y las fuentes,
y en mi corazón de hombre viejo,
expulsado del edén,
solo me queda tu piel
para naufragar.
Miguel Paz Cabanas.
miércoles, 2 de diciembre de 2020
Testamento vital
Dejo a todos mis versos si es que os sirven de algo,
mis pecados peores que os llevarán al cielo
donde moran los ángeles caídos y las ángeles
que nunca respetaron el sexto mandamiento
Os dejo las promesas que jamás he cumplido,
cuatro sueños frustrados, pendientes todavía,
algunas esperanzas que dejé abandonadas
y el deseo de un cuerpo en mis noches vacías.
Y a todos, todos, dejo el brillo de la luna,
la angustia de los lunes y el miedo a un Dios de cólera.
Os dejo la manzana del Edén y mi odio
al dolor de los niños. Y dejo mis caricias
a los hombres que fueron derrotados conmigo.
Os dejo, pues, mi rabia frente a lo que es injusto,
también mi cobardía y mi miedo ante aquellos
que compraron por nada mi silencio más cómplice.
Y ganaron con trampas mi vida en el tablero.
Os dejo mi tristeza. Cuidadla con cariño.
Y el recuerdo de largos paseos en la noche,
de tardes de noviembre y playas en verano,
de esos trenes nocturnos y frías estaciones,
y esta extraña nostalgia por los puertos con niebla.
Os dejo la añoranza de un verano en Lisboa,
el olor de la hierba cuando llueve en el pueblo,
esa belleza mágica de los cielos con nubes.
La luz de una farola y una calle desierta.
A los que me ofendieron les dejo mis ofensas.
Y a mis amigos dejo esos bares de barrio
que nos dieron el vino y el pan de la amistad.
A ti, solo a ti dejo, la dicha que te debo,
las noches más hermosas y este amor, viejo amor.
Rodolfo Serrano
martes, 1 de diciembre de 2020
Diciembre
Comienza el último mes de un año que nos ha conmocionado y sacudido como nunca. Diciembre siempre fué un mes especial, cierre del año, a veces afortunado. El tiempo de la Navidad y los niños, de los reencuentros y de una alegría más o menos cierta.
Si la Navidad ya estaba marcada de tristeza, esta será tremenda para muchas familias. Este año van a faltar miles de personas, arrebatadas por esta pandemia de pesadilla. Aún así, con el reclamo del encendido de unas luces carísimas e innecesarias, la gente se echa a la calle en manada, bien amontonados, como si no pasara nada.
Somos frágiles e insensatos. Hemos perdido el sentido de la realidad.
Diciembre empieza y se irá. Cuánta gente se marchará con él? La respuesta, en nuestras manos.
viernes, 27 de noviembre de 2020
...
Nací para poeta o para muerto,
escogí lo difícil
—supervivo de todos los naufragios—,
y sigo con mis versos,
vivita y coleando.
Nací para puta o payaso,
escogí lo difícil
—hacer reír a los clientes desahuciados—,
y sigo con mis trucos,
sacando una paloma del refajo.
Nací para nada o soldado,
y escogí lo difícil
—no ser apenas nada en el tablado—,
y sigo entre fusiles y pistolas
sin mancharme las manos.
Gloria Fuertes
(murió un 27 de noviembre...)
viernes, 20 de noviembre de 2020
...
Pongo mi mano izquierda en mi cuello, la palma sobre la calidez de la piel. Noto los latidos, como si fuera mi propio corazón lo que toco. El compás rítmico de la vida, la autopista de la sangre, los tambores de la existencia. Los dedos, casi bajo la oreja, perciben en la punta, de manera exquisita, la maquinaria perfecta del bombeo del alimento imprescindible. Latimos, mi corazón y yo, como un solo milagro.
martes, 17 de noviembre de 2020
Soneto de lo posible
Puede ser que una vez/ en un desvelo
descubramos que el mundo es una fiesta
y encontremos al fin
esa respuesta que desde siempre
nos esconde el cielo.
Puede ser que una noche / en algún vuelo
ganemos sin querer alguna apuesta
y advirtamos que un alma está dispuesta
a servirnos de paz y de consuelo.
Puede ser que el transcurso de los años
nos vaya proponiendo otra corriente dejándonos con suerte y sin extraños
y aunque en la piel nos queden cicatrices
desde el viejo pasado hasta el presente
puede ser que logremos ser felices.
Mario Benedetti
jueves, 12 de noviembre de 2020
sábado, 7 de noviembre de 2020
Un día gris
Pongamos que esto, todo, es un desastre,
y que el día está gris y duele el alma.
Y que ahora mismo no estamos para nada.
Y que los cuerpos
-el tuyo, el mío- están para el arrastre.
Dormimos mal anoche. Nos angustian
los discursos del odio y esos rostros
que parecen buscarnos en los muros,
en las ruinas del mundo.
(Tristeza y miedos nuevos en el aire)
Y pongamos que ahora son los héroes
los que vuelven de Troya derrotados,
los que muerden sudor y polvo y hierro.
Incluso los que encuentran
en los bares su isla del tesoro.
No deja de llover. Están los cielos
cubiertos como noche en una playa.
En los charcos se asoman las muchachas
que buscan sus amantes.
En los árboles hay cien pájaros dormidos.
¿Qué importa este desastre? Si tú eres
este día gris, la noche y la tormenta,
este frío con este olor a leña
y, sobre todo,
esta forma de amar que nadie sabe.
(Me esperas y yo espero a que tú escampes)
Rodolfo Serrano
viernes, 6 de noviembre de 2020
...
"El verbo amar es difícil de conjugar:
su pasado no es perfecto, su
presente es sólo indicativo y
su futuro siempre es condicional".
Jean Cocteau
martes, 3 de noviembre de 2020
...
Cuánto tiempo se acuna a un hijo el corazón?
Cuándo es tan grande, que deja de ser tu niño?
Siempre y nunca.
Felicidades, hijo. Hoy brindo por tu vida.
Cuándo es tan grande, que deja de ser tu niño?
Siempre y nunca.
Felicidades, hijo. Hoy brindo por tu vida.
lunes, 2 de noviembre de 2020
domingo, 1 de noviembre de 2020
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