domingo, 5 de junio de 2016

...


viernes, 3 de junio de 2016

...


jueves, 2 de junio de 2016

Temía estar solo

(Foto de Teresa Salvador)






Temía estar solo,
hasta que aprendí a quererme a mi mismo.
Temía fracasar, 
hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento.
Temía lo que la gente opinara de mí,
hasta que me di cuenta de que de todos modos opinarían de mi.
Temía que me rechazaran,
hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.
Temía al dolor,
hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.
Temía a la verdad,
hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte,
hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.
Temía al odio,
hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.
Temía al ridículo,
hasta que aprendí a reírme de mi mismo.
Temía hacerme viejo,
hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía al pasado,
hasta que comprendí que no podía herirme más.
Temía a la oscuridad,
hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.
Temía al cambio,
hasta que vi que aún la mariposa más hermosa 
necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

Ernest Hemingway

miércoles, 1 de junio de 2016

Junio

(Foto de Pedro Sabalete)





Bajo del cielo fiel Junio corría
arrastrando en sus aguas dulces fechas…
Llegas de nuevo, río transparente,
todo cielo y verdor, nubes pasmadas,
lluvias o cabelleras desatadas,
plenitud, ola inmóvil y fluente.
Tu luz moja una fecha adolescente:
rozan las manos formas vislumbradas,
los labios besan sombras ya besadas,
los ojos ven, el corazón presiente.
¡Hora de eternidad, toda presencia,
el tiempo en ti se colma y desemboca
y todo cobra ser, hasta la ausencia!
El corazón presiente y se incorpora,
mentida plenitud que nadie toca:
hoy es ayer y es siempre y es deshora.


Octavio Paz

martes, 31 de mayo de 2016

Entre paréntesis



(Si coges un tornillo con la punta de los dedos de una mano y una tuerca con la otra, así, automáticamente, no querrás otra cosa que enroscarlos. Acercarás el uno al otro con tanta precisión como si del ensamblaje de un módulo espacial se tratara, y no más entren en contacto empezarás a girar la tuerca en el tornillo y milímetro a milímetro, mientras esta se desliza con suavidad cada vez más a lo hondo y abrazándolo todo a su paso como hace la hiedra con los muros, sentirás de pronto la extraña sensación de que todo está en su sitio. Cada estrella. Cada montaña. Cada papel que Sherlock Holmes dejaba sobre su escritorio cubrirse de polvo. Cada gota de lluvia. Cada maniquí de cualquier escaparate esperando el amor al otro lado del cristal.
Y te hace feliz la idea de que, por mucho que tires, no van a separarse nunca nunca y por lo tanto se oxidarán con el tiempo bajo el paso de los siglos y los siglos amén llegando a fundirse en una sola pieza, tan valiosa, única, e irrepetible.)

Billy McGregor


lunes, 30 de mayo de 2016

...


domingo, 29 de mayo de 2016

...


sábado, 28 de mayo de 2016

Hay días




Hay días en los que ocurre algo que no es ni siquiera muy importante, pero que abre la caja de los truenos, el frasco del miedo. 
Y te ves frente a tu vida. Te ves frente a tus sensaciones, tus temores, tu fragilidad.
Porque eres fuerte, siempre lo eres. Puedes hacer lo que hay que hacer, aunque sea difícil. Puedes ganar casi todas las batallas.
Hay días nublados por dentro, con un frío extraño que no puede calentar ni el sol de primavera. Días en los que se abre el grifo de las lágrimas y lloras un mar, ese mar junto al que te gustaría estar, pero que siempre tienes dentro.
Sí. Hay días así. Pero no pasa nada. Nunca pasa nada.


viernes, 27 de mayo de 2016

Las amapolas

(Foto de Teresa Salvador)




Las amapolas
pintan de sangre
el campo verde
de primavera.
Dulce mar rojo
que el viento mece.
Mil mariposas
se desesperan.


Sara Royo

jueves, 26 de mayo de 2016

En algún lugar, sobre el arcoiris...

miércoles, 25 de mayo de 2016

...


lunes, 23 de mayo de 2016

Anapola



Pone piedrecillas en el camino apresurado de las hormigas. Creo que, como yo, las odia un poco. Y comentamos que qué grande es esta, y mira esa, cómo corre, y tratamos de memorizar que la casa de las hormigas se llama hormiguero. Lo tenemos casi dominado.
Caminamos entre esta exuberancia primaveral, todo a reventar de vida. El campo es una fiesta de colores.
Me cuenta que fué el sufelaños de la tía Diana y que mañana es el sufelaños de mamá. Esas flores rojas son anapolas. Las margaritas (me quiere, no me quiere) han perdido algo de interés. Y ha descubierto que le chifla soplar los diente de león. Se queda mirando fascinada como vuelan, etéreas, casi como hadas, las mil partes de esa bola de pelusa maravillosa con un nombre que no le pega nada. Diente de león. Qué bobada. Suspiros de ninfa debería llamarse. O algo así, no sé.
No volveré a mirar de igual modo un diente de león. Ni una anapola.
Ella me ayuda a redescubrir el mundo. Nombra las cosas de otra manera y cobran significado y forma.
Eres grande, pequeña. Te lo dice una princesa.

domingo, 22 de mayo de 2016

...


sábado, 21 de mayo de 2016

...


jueves, 19 de mayo de 2016

Amor de tarde

(Foto de Teresa Salvador)





Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme «¿Qué tal?» y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.


Mario Benedetti