sábado, 25 de julio de 2026

Fuego


Arde mi país. Mi pobre país, donde algunos que mandan prefieren dilapidar el dinero en financiar la tortura de los toros, o las absurdas procesiones detrás de bellísimos muñecos de madera, o los espectáculos de sus amigos... Madrid, la Comunidad en la que vivo, está gobernada por una de estas malas personas. Niega a los bomberos, desde hace meses, los medios necesarios para prevenir y extinguir incendios, les niega condiciones laborales y un salario dignos a los que, entre las llamas, se juegan la vida en su trabajo. Un trabajo que nos salva. No hay dinero para limpiar el monte en invierno. No hay dinero para contratar efectivos y medios suficientes. Curiosamente, lo hay para un estúpido circuito de carreras, que contaminará aún más una ciudad que se ahoga entre humos. Lo hay para los viajes estupendos que se otorga ella, a todo lujo, con excusas vanas y sin sentido. Madrid arde en el incendio más pavoroso de los últimos tiempos. Como lo ha sido el abandono de los montes y bosques de esta Comunidad. Otros lugares de España están ardiendo también. Los que niegan el cambio climático (sí, porque tienen la estúpida desfachatez de negar lo evidente) son los que gobiernan estas Comunidades. Hoy el aire huele a humo. Aunque el incendio no está cerca, el viento trae ese recuerdo, esa amenaza, ese dolor. Son pérdidas irreparables. Casas, recuerdos, animales (los pobres animales, siempre olvidados...) Cuánto tardará la tierra en regenerar la vida en esos lugares? Estoy triste, muy triste. Y asustada. Pero, sobre todo, enfadada. Porque apenas hace unos días otro incendio se declaraba también muy cerca, en Guadalajara, porque el alcalde del pueblo, que debía dar ejemplo de sentido común, decidió no acatar la orden de no utilizar maquinaria agrícola, debido justo al riesgo. Ese alcalde, también es del partido corruppto al que debemos todos los males que nos asolan. Pero no les pasará nada a los negligentes, a los descerebrados, a toda este gentuza amparada por un poder afín y vendido. Da igual si nos roban los árboles, los animales, el monte, el aire de respirar. Les saldrá gratis, como siempre. Qué impotencia ante los que los aplauden. Qué tristeza en ese aire lleno de humo, negro, sin pájaros ya, sin ardillas, sin insectos, sin vida... Hacer posible la vida y ayudar a vivirla es la única prioridad nacional. La única. Libraos de la mala gente, o será tarde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario