sábado, 30 de abril de 2016

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viernes, 29 de abril de 2016

Huir



Hay un momento en el que dejamos de huir, aunque sigamos corriendo.
Porque huimos por inercia. Corremos para sobrevivir. Nos alejamos de lo que nos da miedo. No cabe un pétalo más en esa rosa, así que nos escapamos como el agua entre los dedos.
Hasta ese instante en el que sabes que ya. No quedan más puertas ni más salidas.
Te han alcanzado . Deberías parar de correr. Y no puedes. Aunque ya hayas parado.

jueves, 28 de abril de 2016

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miércoles, 27 de abril de 2016

La droga

                                                                           (Foto de Teresa Salvador)




Si ya no puedes regresar a tu orilla izquierda, déjate llevar a donde sea.
Sería bueno olvidarse del brocal del pozo y aventurarse en el río subterráneo.
El día de ayer se ha ido y el que tú fuiste ayer. No trates de levantar del polvo ese amor, porque sólo levantarás jirones y sombras.
Enséñale a tu corazón a caminar de nuevo, como a un niño de meses.
Te dije estas cosas y respondiste:
-Es que soy la costumbre. He tomado veneno todos los días, y me hace falta. ¿Qué droga tremenda es el amor?

Jaime Sabines

martes, 26 de abril de 2016

lunes, 25 de abril de 2016

domingo, 24 de abril de 2016

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"Todos los caminos llevan a Roma", decía mi madre.
Hoy ha amanecido un día soleado, radiante. Uno de esos días que calientan la piel y el alma. Un día más que agradecer. Por muchos motivos.
Es domingo y caminamos hacia Roma.

sábado, 23 de abril de 2016

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viernes, 22 de abril de 2016

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jueves, 21 de abril de 2016

Invictus




Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.


William Ernest Henley

martes, 19 de abril de 2016

Charcos en el mar





Entonces se desnudó
y donde ella aseguraba que sobraban kilos
yo juré que le faltaban besos.

Podríamos haber hablado de frío
a tres metros de distancia,
ignorar tiritando de deseo
cuantos veranos nos caben en los brazos.
Coser enero en el quicio de la puerta
e intentar descifrar en el vaho de los suspiros,
si nombrarnos nos sabe
como un beso en la boca.

No he llegado a saber el verdadero significado de la sed
hasta no sentir tus manos acariciarme la nuca.
De rodillas el cielo queda a la altura de la lengua.
Tus muslos se abren
como quien abre un paréntesis,
como quien cierra un pasado.

Podríamos habernos sentado a hablar de la lluvia,
observar con la inocencia perdida
nuestro reflejo en los charcos
pero decidimos ser los dueños
de la próxima tormenta.

Desnuda pareces una playa
donde naufragan las islas.

Gimes y toda la habitación baila
como si tuvieras en la garganta
los acordes de mi vida.
Como si la música no existiera sin tu boca.
Traduzco tus suspiros al idioma del deseo
y toda mi existencia se resume a tus labios.

Follarte es estar dentro del poema.

Nos leemos despacio,
tienes adjetivos en las caderas
que aún ni conocía.
Voy a llenarte la vida de palabras esdrújulas,
los sueños de verbos en futuro perfecto,
las manos de puntos suspensivos,
los ojos de signos de exclamación.

Y voy a cerrar el paréntesis después de tu nombre.
Como quien cierra una estrofa.

Para quedarnos dentro.


Ernesto Perez Vallejo

lunes, 18 de abril de 2016

Hay veces que la noche













Hay veces que la noche se vuelve traicionera
y pinta por su cuenta las cuadros que inventamos.
Hay noches que parecen descubrir una vida
que se asoman, valientes, al pozo del deseo
que nos hacen posible la paz o la victoria.
Hay momentos del sueño alas de mariposa.
Inspectores que llegan a regalar caricias.
Besar cada centímetro sin prisa y sin palancas.
Nadar un mar en calma bordado de gaviotas.
Caminar de otra mano a la cumbre más alta
mientras la luna roja ve desbordarse el agua.
Y la noche se vuelve capa de terciopelo.
Es cómplice y señora de lo que siempre somos.
No se puede negar ni ocultar esa esencia
que, al igual que las rosas cuando el sol se ha marchado
emborracha, fragante, temblorosas estrellas
nos deja tiritando bajo el triste edredón.


Sara Royo

domingo, 17 de abril de 2016

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Entre las nubes grises asoma un cielo escandalosamente azul.
Como la misma vida.

sábado, 16 de abril de 2016

Uno por uno

viernes, 15 de abril de 2016

Las cosas más absurdas de una mujer zurda

(Foto de Teresa Salvador)






Claro que yo también quise ser princesa
y el centro de su universo
y un poema.
Y que llegara tarde al trabajo alguna vez
por mi culpa.
Que una mezcla de sus genes y los míos
jugara a las muñecas en el salón.
Que los domingos se parecieran a cualquier cosa
menos a domingos.
Que los eneros no tuviera que recurrir a la estufa
para calentarme los pies.
Yo quería un jardín y rosales
y un mar con sus olas,
una talla más de pecho o quizás dos,
un cruce de piernas más erótico
y una voz más femenina.
Quería un montón de fotos con la sonrisa desnuda,
un viaje a Grecia,
un trabajo más decente.
Quería aquello
y eso
y lo otro
y un poco de aquí
y otro poco de allá
y a él.
Sobretodo yo lo quería a él.
Que mis orgasmos no se los tragara el desagüe,
ni mi corazón se quedara sin cobertura
y que los espejos y los hombres
me dijeran la verdad sobre mi cuerpo.
Quería tartas en todos mis cumpleaños
y una posdata que dijera "te echo tanto de menos"
y sexo sin condón ni asientos de coches
y "cariño" y "amor" y "gordita"
y un "¿cómo estas de tu jaquecas?”
y un " te sienta tan bien ese vestido".
Quería desnudarme en sus pupilas,
comer helado en su espalda,
fumarme un cigarro en su boca,
un silencio que rompiera su palabra,
un hombro que durmiera mis bostezos,
que me sentara mejor aquella falda
y esa blusa
y su piel.
Sobretodo su piel.
Y es que aunque ahora no te lo creas
Yo solamente quise ser feliz.

Ernesto Pérez Vallejo

jueves, 14 de abril de 2016

Los formales y el frío



Quién iba a prever que el amor ese informal
se dedicara a ellos tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa la de ella
era como un augurio o una fábula
su mirada la de él tomaba nota
de cómo eran sus ojos los de ella
pero sus palabras las de él
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre o casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor

cuando llegaron a su casa la de ella
ya el frío estaba en sus labios los de él
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos

una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedás
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedás

de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos los de ella
después ella besó sus labios los de él
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.

Mario Benedetti

miércoles, 13 de abril de 2016

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Hoy es el día del beso. Lo acabo de leer por ahí.

domingo, 10 de abril de 2016

La cosa más dulce



La cosa más dulce
como una mariposa
atrapada en un vaso
como un pensamiento
que cruza galaxias
como tanta lluvia
pintando el asfalto
como un caramelo
que no desenvuelves.
La cosa más dulce
guardada muy dentro
a salvo del ruido
y la oscuridad.


Sara Royo


viernes, 8 de abril de 2016

Perhaps Love

(Foto de Pedro Sabalete)




Va cambiando la luz,
y me doy cuenta.
Los días son más largos,
más dorados.
Las noches son de bruma
y terciopelo
y alguna pinta sueños
de colores
donde solo quedaba
un verso en blanco.
Va cambiando la luz
y ya lo noto.
Se alborota, rebelde,
el agua mansa.


Sara Royo

miércoles, 6 de abril de 2016

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martes, 5 de abril de 2016

Como Camarón

lunes, 4 de abril de 2016

Hace un año




Hace un año hoy. 
Metimos en los coches mis cajas y los restos de doce años. Miré por última vez la casa, la piscina, el río... y tomé el volante. Conduje hacia mi casa. Abrí mis alas y volé.
Un año después estoy más sana, soy más fuerte y estoy más guapa (o eso dicen mis amigos, que me quieren).
Y sigo dando gracias a la vida, por lo que me dió y por lo que me da. Gracias por tanto amor. Gracias por tanta fuerza. Gracias por la esperanza.

domingo, 3 de abril de 2016

Una carta de amor

                                                                        (Foto de Pedro Sabalete)


Todo lo que de vos quisiera 
es tan poco en el fondo 

porque en el fondo es todo 

como un perro que pasa, una colina, 
esas cosas de nada, cotidianas, 
espiga y cabellera y dos terrones, 
el olor de tu cuerpo, 
lo que decís de cualquier cosa, 
conmigo o contra mía, 

todo eso es tan poco 
yo lo quiero de vos porque te quiero. 

Que mires más allá de mí, 
que me ames con violenta prescindencia 
del mañana, que el grito 
de tu entrega se estrelle 
en la cara de un jefe de oficina, 

y que el placer que juntos inventamos 
sea otro signo de la libertad.

Julio Cortázar

viernes, 1 de abril de 2016

Abril para vivir







Abril, también, para vivir.
Feliz mes de abril.